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De la parte Berlanga

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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

Resumen

05/11/2007

REGIO y SOLO

regio, gia.   (Del lat. regĭus). 1.-adjetivo. real (perteneciente al rey).2.-adjetivo. Suntuoso, grande, magnífico

Foto de Teo Salamanca

Desde pequeño, desde la primera vez que visite Rello, cuando el rollo estaba medio inclinado y escondido entre el castillo, sentí que este lugar tenía mucho de mágico, de peculiar, de extraño, de sitio alucinante, como salido de un sueño. A esta visión contribuyó mucho la visita que hice acompañando a una prima residente en París, hija de exiliados, que era la primera vez que venía por aqui. Rello es cita obligada para enseñar y agasajar a los que nos visitan. Si uno tiene que elegir solo unas cuantas de las siete maravillas (o de las setenta y siete de los alrededores) porque el tiempo no llega para más, no hay duda: Rello; Rello nunca defrauda. Era final de siglo, no hace tantos años, y con la prima parisién estuvimos dando una vuelta por el caserío, asomandonos a cada rato a los miradores de las murallas. Veníamos de San Baudelio, y se nos había hecho un poco tarde por lo que ya quedaba poca luz solar al llegar a una de las puertas por las que se sale a las eras. Alli, en un recodo encontramos media docena de ancianos que habían estado tomando el sol y recogían las sillas para marcharse a sus casas. Estuvimos hablando un momento con ellos, todos rigurosamente vestidos de negro, renegridos, con el rostro lleno de arrugas, todos rondaban, según nos dijeron, los ochenta. En su charla brotaba constantemente el pesimismo mas atroz, como si estuvieran representando un papel para impresionarnos. La guinda la puso una señora de las mas viejas que, no se como vino el tema, nos dijo que nunca había salido de su pueblo. Nunca había ido ni siquiera al médico a la capital o a una feria en Atienza o en Berlanga. Nunca se había movido de allí, y no parecia sentirse frustrada por ello; mas bien lo decía como un mérito añadido a su larga edad.

Rello es un pueblo fortaleza, como Peñalcazar y Urueña. Confinado en este finisterre al que nos condenan todas las administraciones, en los últimos tiempos un turismo rural de calidad parece que lo está levantando un poco. Hay varias casas rurales y sitios para comer.

Avelino Hernández recomendaba visitar Rello, junto con Calatañazor, Yuba, Caracena, Peñalcazar y Lumías, para hacerse una idea bastante fiel de lo que era esta provincia. El rollo o picota de hierro, único en el mundo, está en un lugar más visible, y se ha arreglado algo el castillo y las murallas que le sirvieron a Gabriel Pallarés para decir que, nunca como aqui, la pobreza estuvo tan bien defendida.

En cuanto al rollo (o picota, que sobre este punto la discusión no ha acabado) Luis Miravalles, en un  opúsculo titulado "Los rollos jurisdiccionales" dice que se trata seguramente del mas original de Europa. Es completamente de hierro y está hecho con un cañón del siglo XV, de cuya recámara parten tres ganchos con sus correspondientes argollas de sujección. Hace poco se le ha colocado en un pedestal de piedra, con lo que tiene un aire mas señorial.

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05/11/2007 18:57. Autor: JK. ;?> Hay 6 comentarios.

08/11/2007

EL SEÑOR DEL FUEGO

En la Revista  Turismo rural  del pasado mes de septiembre, venía una entrevista al Goyo, el herrero de Berlanga acompañada de algunas fotos y de información sobre el pueblo. No es que yo sea comprador de este tipo de revistas, sino que el otro día al pasar por la fragua, camino de la Arboleda, fue el mismo Goyo quien me la enseñó orgulloso. No era la primera vez que aparecía en los papeles, ya que recuerdo haberme encontrado hace unos años un artículo en el mismísimo País semanal. A estas alturas, este señor tiene más bibliografía que algunos monumentos,  e incluso hace un año salió en el Telediario del Milá en un reportaje sobre Berlanga en el que aparecían también el Cura  y el Alcalde.

Con el  azote del cierzo en estos días fríos, las fraguas de los pueblos eran verdaderos parlamentos en los que entre reja y reja se hablaba de lo divino y de lo humano. El ponente era el campesino que había traído la reja de su arado para aguzar. Los congregados alrededor del fuego, solo unos pocos afortunados que habían encontrado espacio, debatían sobre el tema que fuera con una energía que parecía insuflarles el aire del fuelle. Lástima que no se conserve escrita ningún acta de sesiones, que lamentablemente también se consumían con el fuego. Yo recuerdo haberme encontrado una vez en la fragua del Goyo, al cura y a un maestro, junto a una pareja de hortelanos. Lamentablemente no se decir de que hablaban porque no pude, por mi corta edad, unirme a la plática. 

Creo que la sencillez aparente de este hombre, que queda patente cuando expone sus razonamientos y su visión de la vida, no es mas que una máscara que oculta a un verdadero alquimista, un señor del fuego.  Maneja la tierra (el carbón), el aire (de su fuelle centenario) el fuego y el agua con una familiaridad que te pone la carne de gallina. Este alquimista herrero, a través de esos cuatro elementos es capaz de convertir un trozo de hierro en algo útil, que servía hasta hace bien poco para mejorar la vida de sus semejantes. Con la llegada de la maquinaria al campo, y el plástico a las ferreterías, el oficio de herrero dejó de estar emparentado tan estrechamente con el mundo hermético. Los herreros que no supieron adaptarse a los nuevos tiempos, y este es uno de ellos, tuvieron que buscarse la vida en otros trabajos donde su saber ancestral no era tenido en cuenta. ¡Qué humillación! 

Ahora, con setenta y tantos años a las espaldas, Goyo sigue trabajando para mantenerse vivo. La jubilación es una losa pesada para el que no tiene una vida paralela al trabajo. Ahora se lo toma con calma, pero trabaja todos los días.

En la fragua del Goyo hay una reproducción de la Fragua de Vulcano, de Velázquez, medio ennegrecida por el hollín. El cuadro es bonito, pero, se mire por donde se mire, dice Goyo, es una barbaridad andar descalzo y casi en pelotas por una fragua.

Herreros y alquimistas, de Mircea Eliade (I, II, III)

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08/11/2007 18:45. Autor: JK. ;?> Hay 3 comentarios.

14/11/2007

Las SIETE parroquias

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En un artículo de Fernando Castanedo publicado en El País del 1 de julio de 2006, titulado "Un caimán contra los pecadores" se lee lo siguiente:

El castillo de Berlanga domina la ciudad y el paisaje desde lo alto de un cerro que, por detrás, cuenta con la defensa añadida de un barranco sobre la hoz del río Escalote. Merece la pena subir la cuesta para admirar su torre del homenaje, gótica y esbelta, y también los cuatro grandes cubos renacentistas que ocupan las esquinas de la planta rectangular, ya con troneras para artillería. A comienzos del siglo XVI, Carlos V pidió a Juan de Tovar -marqués de Berlanga, duque de Frías y condestable de Castilla- que fortificase el castillo en previsión de un ataque francés. Tovar contrató a un ingeniero italiano, Benedetto di Ravenna, para que modernizase la fortaleza gótica, adaptándola a las nuevas formas de hacer la guerra, es decir, a las necesidades de los artilleros. Pero las que aparecieron por allí no fueron las tropas francesas de Francisco I. En su lugar, y después de la humillante batalla de Pavía, los que llegaron a Berlanga, y en condición de rehenes del emperador, fueron el delfín y el duque de Orleans.

Los dos hijos del rey de Francia se encontraron entre los primeros huéspedes del flamante palacio que se acababan de construir los Tovar a los pies del castillo. Además de estos rehenes de Carlos V, por este palacio de los Condestables pasaron otros franceses ilustres, como Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, o Felipe V, primer Borbón que ocupó el trono de España. Y así como el destino quiso que este palacio estuviera ligado a Francia desde el principio, para su desgracia y la nuestra también lo estuvo su final. En 1811, las tropas napoleónicas lo incendiaron, y hoy tenemos que imaginarnos lo que debió ser su esplendor por la torre norte, que custodia el arco de subida al castillo, por una fachada de proporciones más que notables, y por los restos erosionados de las terrazas que ocupaban sus jardines renacentistas.

No cabe descartar que este lamentable incendio del palacio fuese una revancha divina. La parroquia de Nuestra Señora del Mercado, la iglesia principal de Berlanga, se encontraba precisamente en la misma plaza donde los marqueses querían construir su palacio. Dicho de otro modo, molestaba. Los marqueses solicitaron y obtuvieron una bula papal para edificar una colegiata en Berlanga. Entre las razones oficiales se alegó la conveniencia de unificar el culto en un solo templo, ya que la villa contaba con siete parroquias, casi todas pequeñas iglesias románicas. Otra alegación fue que la colegiata ayudaría a vigilar y comprobar que los conversos cumplían con la fe recién estrenada. Además, al contar con los materiales de construcción de las siete iglesias a demoler, la erección se abarataría mucho.

  • Como sería la colegiata con las dos torres del proyecto original

En 1530, después de sólo tres años y medio de obras, se consagró la colegiata de Berlanga, conservando la advocación de aquella iglesia demolida de Nuestra Señora del Mercado, muy apropiada para una villa de tan notoria judería. El programa arquitectónico completo incluía también un claustro y una segunda torre, pero nunca llegaron a erigirse. Con su planta de salón de tres naves a una misma altura, la colegiata es de una elegancia y de una claridad compositiva espectaculares. Da una sensación de amplitud parecida a la de las grandes lonjas góticas. Las bóvedas de crucería se sostienen gracias a ocho pilares colosales sin más capitel que una sencilla línea de imposta, de los que salen como palmas las nervaduras flamígeras. Tal vez Juan de Resines, el arquitecto, tuviera en mente -además de otros modelos- a San Baudelio, levantada sobre un único pilar palmeriforme del que nacen ocho arcos de herradura.

Sabíamos que para la construcción del palacio, el marqués había demolido una parte de la muralla y seguramente una puerta más antigua que la actual del Mercado. ¿En que parte estaría entonces esta parroquia de Santa María, dentro o en la misma muralla? ¿tendría galería porticada como las de San Esteban?

Son pocos los datos que se tienen de estas antiguas parroquias de Berlanga. Alguna cosa más podría saberse si se conservara algún archivo de la época. Quizás haya algún dato revelador en el de la Casa de Frías. Las siete parroquias eran: Santa María del Mercado, San Andrés, San Esteban, San GilSan Miguel, San Nicolás de Bari y Santo Tomé. Por los nombres actuales de las calles, deducimos que la de san Andrés estaría en la plaza de su nombre, quizás en el solar de la actual colegiata, aunque por supuesto de dimensiones mas modestas. Otra estaría seguramente en la plaza mayor, en el ángulo que ocupa la Caja rural. Espero que alguien aporte datos o sugerencias sobre el lugar que ocupaban las que faltan y sobre la  interpretación que puede hacerse de las ruinas y arcadas de ladrillo que afloraron en la restauración de la plaza y que, tras largas deliberaciones, fueron condenadas a la oscuridad.

14/11/2007 10:47. Autor: JK. ;?> Hay 4 comentarios.

21/11/2007

LA BATALLA DE CENAGRA

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Ha llegado hasta los oidos curiosos de un lector de este blog, que últimamente se están realizando partidas de paintball en Cabreriza. Este juego, al que algunos llaman deporte, nos ha llegado de los Estados Unidos de Norteamerica, donde lo practican diez millones de personas, y consiste en combatir entre dos equipos, disparándose bolas de pintura, vestidos como si acabara de llegar la tercera guerra mundial, con trajes militares y máscaras  que confieren a los jugadores un aspecto diabólico.

Pulsa aquí para ver la imagen a tamaño completo

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La empresa que aparece como gestora del evento es Ocioaventura Almazán. Se supone que, bien esta empresa o el mismo grupo de jugadores tendrían los permisos de rigor para realizar estas actividades en las que, aparte de ponerse perdidos de pintura, se puede deteriorar el entorno. Hace poco, algunos exvecinos del pueblo se quejaban de la depredación que viene padeciendo, haciendonos notar la diferencia entre deshabitado y abandonado, que no es lo mismo aunque en este caso pueda parecerlo. Las casas de Cabreriza todavía tienen dueño, y algunos de ellos aún pagan la contribución en el ayuntamiento de Berlanga. El allanamiento, por tanto sigue siendo un delito.

Se pueden ver más fotos en esta  web.

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21/11/2007 12:52. Autor: JK. ;?> Hay 8 comentarios.

28/11/2007

Genio y figura

 

Estos son los dos últimos berlangueses que vistieron "de calzón" que entonces no tenía nada de traje típico, porque era lo que había, y curiosamente tenía tantos elementos de la vestimenta castellana como de la aragonesa, que en esto no había reinos ni confines.

La foto es de los años setenta, y los dos eran ya muy mayores para cualquier aggiornamento en la indumentaria, asi que se convirtieron sin querer en dos piezas de museo vivientes. El tio Santos, el más alto, era un personaje lleno de humanidad y de buen humor. Nació un día de Todos los Santos y estaba casado de segundas con la Tía Primitiva. Había sido el santero o guardés de la ermita de Carrascosa hasta su declive y posterior ruina. Lo recuerdo al frente de un carro de cuevanos, llenos a rebosar de aquella uva negra menuda, con la que se hacía el típico tinto del país, que alegraba el paladar y los corazones; y aupándome hasta un lagar en el que unos hombres pisaban la uva. Cuentan que le dieron la extremaunción dos o tres veces, y que una de las veces fallidas, con el cura delante y los presentes consternados por el trance, se levantó de la cama y le pidió a su mujer nueces y el porrrón.

El otro era el Señor Gregorio, conocido popularmente como Tío Pata, tambien de trato afable y siempre de buen talante. Con muchos años y poca vista, gustaba de pasear por la plaza mayor dejándose fotografiar y buscando la sombra en verano o el sol en invierno. Un día tambien nos dejó, y no hubo nadie que tomase la alternativa.

28/11/2007 16:57. Autor: JK. ;?> Hay 7 comentarios.


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