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De la parte Berlanga

Isabel de Valois llega a Hortezuela

Isabel de Valois llega a Hortezuela

No era más que una niña. Su padre, Enrique II de Francia, usándola como pieza de cambio de la política internacional, la comprometió con el principe Carlos (futuro Carlos I de España y V de Alemania), pero al quedar viudo Felipe II modificaron los planes y en lugar del hijo, la casaron con el padre.  Isabel de Valois tenía solo diecisiete años y llegaba a España por primera vez para casarse con el rey, al que no había visto en su vida. 

Fue a mediados de enero de 1560, cuando Isabel con su séquito, llegó a Hortezuela, donde la esperaban ciento veinte lanzas que, a las órdenes de un capitán,  había mandado el Arzobispo de Toledo para recibirla.

Descansó aquel día y el siguiente en el magnífico palacio del condestable, don Iñigo de Velasco, enlazado con la marquesa de Tovar, y situado a tres cuartos de legua de esta aldea, que fue del priorato de San Juan de Jerusalen, y que tiene un pequeño puesto en la Historia. Después, la ilustre princesa de la casa de Francia, prosiguió su marcha con su servidumbre y los ciento veinte hombres de guerra, hasta Guadalajara, en que se casó con Felipe II, que por tercera vez contrajo nupcias, que ni fueron muy felices ni muy duraderas, pues Isabel de Valois murio muy joven, asfixiada tal vez por la etiqueta enojosa y sombría de aquella corte. (Emilio Mozo de Rosales. "Las cacerías de lobos")

Cuadro: Isabel de Valois, por Pantoja de la Cruz (fragmento)

3 comentarios

JK -

Si, a ver si tu descubres algún rastro mas de ese convento sanjuanista que parece que pasó de largo como Isabel de Valois.
Gracias amigos por pasar por aquí.

juancar347 -

Tiene guasa la cosa: he pasado montones de veces por Hortezuela y apenas me llamó la atención la iglesia. Tendré que dedicarle una atención especial más adelante. Saludos

oscar -

a veces uno se enfada con la Historia, así, en mayúscula, porque nos han contado tantas historias donde vence el justo y el villano es castigado, que te enojas cuando ves que no. ¿tenía que servir de moneda de trueque esa niña, y para colmo de pañuelo para el reyezuelo? ya sólo faltó que muriera ella dejando al pobre viudo y desconsolado.