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De la parte Berlanga

SAN ROQUE

SAN ROQUE

En el siglo XVI el símbolo se pierde en aras de la alegoría, desaparece el sentido profundo de las significaciones trascendentes y todo aquello que no es dura, seca y sobria negrura inquisitorial, se convierte en pan de oro, en yesos y estucos que borran la huella de la piedra gótica o románica, y en cristos sanguinolentos, vírgenes generosamente atravesadas por fálicas espadas y santos chorreando sangre o abiertos en canal para inspirar el temor. Incluso se pierde deliberadamente el sentido de los antiguos símbolos. Y cuando se representa a santos viejos que contuvieron el mensaje de la tradición originaria, se tergiversa su significado hasta hacerlo irreconocible. A personajes como san Roque, que se señalaba, en calidad de iniciado, la rodilla izquierda desnuda, se le añade en esa rodilla una llaga purulenta que justifica el porqué perdido de una seña de identidad tradicional y la sustituye por una llamada al horror y a la misericordia, que no a la compasión.

(Juan García Atienza. Guía de los heterodoxos españoles)

San Roque vivió en el siglo XIV, pero no fue hasta el XVI cuando el papa Gregorio XIII lo hizo santo. La iglesia no podía permitir personajes que se apartaran de la doctrina oficial y la mejor forma de controlarlos era santificarlos y reconstruyendo su doctrina, reciclándola para que se adaptara a la nueva horma.

San Roque era de Montpellier, occitano como San Baudelio. Por aquella tierra se desarrolló la herejía de los cátaros que predicaban la pobreza y la vuelta a la iglesia primitiva y que fue sangrientamente reprimida. Muchos adeptos huyeron a Italia. San Roque también repartió sus bienes entre los pobres y se fue a Italia. ¿Será solo una coincidencia?

La actitud de señalarse la rodilla desnuda significa búsqueda del conocimiento. El perro representa la guía para esa búsqueda. La llaga que se ha añadido o pintado en muchas imagenes corresponde a esa nueva reinterpretación del santo metido en el redil, a esa sobria negrura inquisitorial.

Roque tenía grandes conocimientos de medicina natural, aprendidos de algún maestro de su Languedoc natal, donde era muy corriente acudir a estos curanderos en busca de alivio para las enfermedades. Melampo, el nombre de su perro, era también el de un personaje de la mitología griega con poderes de curación.

5º aniversario

5º aniversario

La noticia se publicó en el Heraldo de Soria, el 9 de marzo de 2003, asi que el derrumbe debió de ocurrir unos días antes. Las ruinas pertenecen a la antigua parroquia de San Juan, una de las diez que tuvo Berlanga, y una de las tres que se encontraban dentro de la muralla de la Villa vieja, junto a la de Santa María del Mercado y la de San Facundo.

Esta de San Juan era una de las más pequeñas, construida a base de mampostería, con algunos elementos de piedra labrada como el arco triunfal que se cayó hace cinco años. El abside, ya ruinoso, pasó a formar parte de los suntuosos jardines de los marqueses, como un elemento habitual en muchos jardines ingleses donde si no hay ruina se inventa.

Pese a su pobreza constructiva se trata de uno de los pocos vestigios del arte sacro medieval que nos quedan; por eso su recuperación será sobre todo un acto de respeto y homenaje a nuestro pasado.

Un huevo para tres

Quevedo y dos amigos se fueron de escursión y llegaron a una posada, pero ya era muy tarde y la posadera les dijo que solo le quedaba un güevo.

–¿Qué vamos a hacer con un
güevo pa los tres?

Y Quevedo, que era muy ocurrente, dijo que el que soñara la cosa mas rara, se comería el güevo pa desayunar. Conque se levantan por la mañana y le dice Quevedo a uno:

– Tú ¿qué has soñao?

– Que corría por los tejaos.

Y le dice al otro "– Tú, ¿qué has soñao?".

– Yo, que volaba montao en un dragón. Y tu, Quevedo,
¿qué has soñao?

– Pues yo he soñao que estabais los dos muy lejos y que no ibais a volver, asi que me levanté y me comí el güevo.

(Un cuento que me contó mi agüela.  La foto es de ernaneitores en Flickr)

CAÑON DE TORREVICENTE

CAÑON DE TORREVICENTE

Para quien disponga de ese valor en alza que es el tiempo y quiera escabullirse del sopor veraniego, le proponemos un recorrido impresionante de un par de horas por el Cañón que forma el rio Talegones entre Lumías y Torrevicente,  que puede hacerse sin dificultad en cualquiera de los dos sentidos, y en el que a lo largo de casi siete kilómetros nos vamos encontrando en cada curva del camino con ese pais feraz, mágico, humedo y sorprendente que nos escatiman  las guías turísticas, que va cambiando de panorámica a cada paso, siempre encajonado entre paredones rojizos. Una sinfonía de colores y millones de sonidos que nutren el silencio, nos llevan por entre carrascas, fresnos, mimbreras, chopos, arces o quejigos, encontrándonos manantiales de agua cristalina, escurridizas regaltenas, buitres, aguilas, alcotanes y cernícalos. Nada es improvisado; la biodiversidad es el trabajo constante e incesante  de la naturaleza y del ser humano. Todo es vulnerable, tus pasos alterarán la rutina de este espacio. Procura dejar todo tal como lo encuentres.

En todo el recorrido se encuentran tambien abrigos rupestres con algunos grabados y los que saben mirar estas cosas cuentan que tambien se ven algunos monumentos megalíticos. A un kilómetro y pico de Torrevicente, a la derecha si vamos hacia Lumías, hay un cerro al que llaman Castilviejo, en el que pudo estar el fuerte del que hablan las crónicas, escenario de la Batalla de Torrevicente, donde Almanzor venció a su suegro Galib y de otra batalla en el mes de  julio del 981 donde murió el rey de Navarra, Ramiro Garcés, también luchando contra Almanzor, al que por algo le llamaban El victorioso. No se acaba aqui el guiño a la historia que nos hacen los nombres de los parajes, pues como a 800 metros al noreste de Torrevicente, hay otro cerro llamado El Torrejón.

A finales del verano se recoge el té de risco que nace en las grietas rocosas y que los vecinos toman en infusión contra los dolores de barriga, indigestiones y otros trastornos gastrointestinales, para llamar al sueño o al apetito, aliviar catarros, hinchazones y pequeños males. Es una planta mágica, cuyo nombre culto es Chiliadenus saxatilis o Jasonia glutinosa,  que para que sea provechosa deben recolectarse solamente tallos y flores, cuando estas están secas, cuidando de dejar siempre las raices en su sitio. El recolector debe tener cuatro abuelos nacidos en un radio de dos leguas. Si son tres, dos o uno los abuelos autóctonos, la planta va perdiendo progresivamente sus propiedades. Si el recolector no tiene vínculo alguno con la tierra, no se arriesgue a trepar por el risco porque no hallará ningún provecho consumiéndola, y si además la arranca fuera de tiempo le puede provocar una molesta gastroenteritis, vulgo cagalera.

Nitrato de Chile

En la primera mitad del XIX se demostró científicamente que el nitrógeno intervenía en el crecimiento de las plantas y que estas podían convertir los nitratos en aminoácidos. Los campesinos, sin necesidad de ninguna demostración científica, ya venían aprovechando el guano de las palomas desde tiempo inmemorial, sin haber reparado en que esta sustancia estaba compuesta  mayoritariamente de nitrato de potasio.

Además se empezó a traer de fuera, a principios del siglo XX, el nitrato de sodio, llamado también de Chile por provenir de aquel país, y el nitrato de Calcio o de Noruega, con cuya ayuda se consiguió en ocasiones triplicar la producción de cereal

Un estudiante de arquitectura llamado Adolfo López-Durán , diseño el cartel del Nitrato de Chile, que fue colocado alrededor de 1925, en una campaña publicitaria sin precedentes, en los lugares más estratégicos de miles de pueblos de España y Portugal. El anuncio, que decora todavía las fachadas de algunos pueblos, estaba hecho con azulejos esmaltados, con vocación de perdurar, y lo consiguió a pesar de no haber tenido como el toro de Osborne una ley específica para protegerlo. Sobrevivió también a los poblados salitreros del desierto del norte de Chile, convertidos en pueblos fantasmas, que recientemente han sido declarados por la Unesco, patrimonio de la humanidad.

A fuerza de verlos diariamente, se nos hicieron estos anuncios algo familiar e invisible; tan invisible que no nos dimos cuenta de cuando los fueron eliminando. Por cierto, el de Berlanga ¿está todavía?

Más piedras que hablan

Las piedras nos hablan y nos cuentan historias. Como este pequeño trozo de piedra nos cuenta una historia del Coborrón "el gran lagarto dormido".
Ésta es la parte superior de un molino de mano. Tendría unos 40 cm de diámetro y un agujero en el centro por el que se echaba el grano, de unos 8 o 10 cm de diámetro, su parte superior es convexa y la inferior plana, en el centro tiene un grosor de unos 8 cm disminuyendo hacia el exterior.
El Gran Lagarto nos habla pero parece que nadie lo quiere escuchar.

Publicado por:   A x i n i o

© Axinio Valeranicus MMVIII

Otro rey que pasó

Durante los días 2 y 3 de febrero de 1702, el joven rey Felipe V pasó unas animadas jornadas de caza en el palacio de La Choza, que los marqueses de Berlanga tenían cerca del Puente Ullán,  incendiado por los franceses en 1811. Junto al palacio había ún inmenso y tupido bosque  con abundante caza, que tampoco se ha conservado, donde el primer Borbón, con diecinueve años, recien estrenado en el cargo y con una guerra de sucesión a sus espaldas, se relajó durante unos días. Los criados de los marqueses contaron en la Venta de Hortezuela que el rey se dirigía en francés a sus perros y que se encontraban todos exhaustos después de los largos preparativos de la visita.

Otra vez visitó Felipe V la villa de Berlanga; fue un 24 de agosto de 1719 acompañado de su esposa María Luisa Gabriela de Saboya y su hijo Luis, que venían de Corella hacia Madrid. Durmieron esta vez en el palacio de la plaza del Mercado y visitaron brevemente el pueblo y la colegiata antes de salir hacia Atienza. Luís tenía doce años; a los quince lo casaron con Luisa Isabel de Orleans, que tenía doce, y a los diecisiete recién cumplidos se lo llevó la viruela, siete meses despues de subir al trono. En la crónica de este viaje ya se ve que su salud no era buena:

...aviendo salido Sus Magestades y el Príncipe, de Corella el 17, y hecho noche en Cintruenigo, Agreda, Hinojosa, Almenar y Almarail, llegaron el 22 a la referida villa de Almazán, donde se detenían el 23 por aver padecido el Príncipe una ligera destemplanza, procedida de un resfriado, de la cual se hallaba ya libre. Aviendose  recuperado enteramente el Príncipe nuestro señor de la ligera indisposición que sufrió en Almazán, partieron de este villa sus Magestades, con su Alteza, el día 24 y durmieron en Berlanga, de donde pasaron el 25 a la villa de Atiença, con perfecta salud.

Cuadros: Felipe V, de Jacinto Rigau; y Luís I, de Michel-Ange Houasse

Piedras que hablan

Frente al número 6 de la plaza mayor se encuentra este capitel románico, sirviendo de base a un poste de los soportales. Posiblemente llegó hasta aqui procedente de la iglesia que había en esta misma plaza, aunque en el intermedio que va desde el siglo XVI, fecha de demolición de la iglesia y el XIX en que se construyó la casa que se apoya en él, debió de tener otro cometido aunque fuera el meramente estético.

Hay otro capitel en alguna otra parte de la plaza y un par de columnas procedentes del palacio de los marqueses, que sirven de apoyo a los soportales. Pido desde aqui la colaboración de los visitantes de esta página para averiguar en que lugar se encuentran estos elementos arquitectónicos descontextualizados. A ver si es posible que descubramos entre todos alguna otra sorpresa más.

Recuerdo una estela que había en la fachada de una casa que derribaron hace unos años en la travesía de Los Leones. Nos había pasado desapercibida y nos la  descubrió Carlos de la Casa. Recuerdo también un arco conopial que lucía en una puerta de la calle de las Torres, frente a la farmacia vieja de Don Ramón...

Axinio también nos propone adivinar qué representa esta protuberancia que se ve en la cara oriental de la torre de la colegiata, y que con nuestros humildes medios, les mostramos en las siguientes fotografías. Parece una cara bastante erosionada. ¿qué puede ser? y ¿por qué la pusieron ahí? Prometemos el debido respeto a todas las opiniones o sugerencias

Isabel de Valois llega a Hortezuela

Isabel de Valois llega a Hortezuela

No era más que una niña. Su padre, Enrique II de Francia, usándola como pieza de cambio de la política internacional, la comprometió con el principe Carlos (futuro Carlos I de España y V de Alemania), pero al quedar viudo Felipe II modificaron los planes y en lugar del hijo, la casaron con el padre.  Isabel de Valois tenía solo diecisiete años y llegaba a España por primera vez para casarse con el rey, al que no había visto en su vida. 

Fue a mediados de enero de 1560, cuando Isabel con su séquito, llegó a Hortezuela, donde la esperaban ciento veinte lanzas que, a las órdenes de un capitán,  había mandado el Arzobispo de Toledo para recibirla.

Descansó aquel día y el siguiente en el magnífico palacio del condestable, don Iñigo de Velasco, enlazado con la marquesa de Tovar, y situado a tres cuartos de legua de esta aldea, que fue del priorato de San Juan de Jerusalen, y que tiene un pequeño puesto en la Historia. Después, la ilustre princesa de la casa de Francia, prosiguió su marcha con su servidumbre y los ciento veinte hombres de guerra, hasta Guadalajara, en que se casó con Felipe II, que por tercera vez contrajo nupcias, que ni fueron muy felices ni muy duraderas, pues Isabel de Valois murio muy joven, asfixiada tal vez por la etiqueta enojosa y sombría de aquella corte. (Emilio Mozo de Rosales. "Las cacerías de lobos")

Cuadro: Isabel de Valois, por Pantoja de la Cruz (fragmento)

LAS PIEDRAS HABLAN

La asociación Hispania nostra, con gran prestigio en la defensa del legado artístico español, incluye en su lista roja del patrimonio, el Palacio de los marqueses de Berlanga, cuya situación general de ruina no ha mejorado a pesar de los arreglos en la torre izquierda y el acondicionamiento del entorno de la Plaza del Mercado.

La magnífica fachada plateresca de sillería, perdió hace unos años el apoyo de la torre derecha, que se vino abajo en un período de lluvias intensas;  y la cornisa, cada vez con menos tejas y a merced del riguroso clima de estas latitudes, presenta claros síntomas de deterioro, como puede apreciarse en esta foto de uno de sus arcos, con la clave haciendo malabarismos, avisándonos de que es posible que no aguante otro invierno con primavera lluviosa.

Los que se sientan agraviados con el descuido general que en nuestros reinos se dispensa al patrimonio, pueden utilizar el cuestionario que viene en la página de Hispania Nostra, para añadir a la lista más monumentos en peligro.

TOMÁS DE BERLANGA

TOMÁS DE BERLANGA

DESCUBRIDOR DE LAS ISLAS GALAPAGOS.- Debió nacer hacia 1480  en la pequeña Villa de Berlanga de Duero pues cuando profesó en el convento de San Esteban de Salamanca, de la Orden Dominicana, el 10 de marzo de 1508, tendría aproximadamente 28 años de edad. Se llamaba Tomás Martínez Gómez y pertenecía a una antigua familia de hidalgos de provincia.

Hombre de inteligencia clara y despierta y muchos arrestos, fue designado en 1510 Prior del Convento a fundarse en la isla Española, con sujeción a la provincia dominicana de Andalucía. En 1516 volvió a España pero estuvo poco tiempo. De regreso trajo a la isla a numerosas familias campesinas para transformar la horticultura primitiva con nuevos métodos, entre las nuevas variedades que introdujo está la naranja, el limón, la granada, el higo, la sandía, el melón, la caña de azúcar, el arroz, la cebolla, el perejil, el cilantro, las habas y el plátano que recién se estaba dando en las Islas Canarias y provenía de la Guinea en el Africa. En 1521 fue ascendido a Vicario Provincial. En 1528, logró del Papa la erección de la nueva provincia de Santa Cruz en dicha isla y que se le reconociera la categoría de Provincial.

Poco después fue presentado para ocupar el recién creado Obispado de Castilla de Oro o Panamá; con tal motivo obtuvo del Emperador Carlos V la designación de Comisionado Regio en las tierras del Perú para dejar establecidos los límites de las gobernaciones de Pizarro y Almagro y el 23 de febrero de 1535 se embarcó en Panamá con rumbo sur y vientos favorables que sólo duraron siete días, al octavo cesaron y una misteriosa corriente los fue empujando hacia afuera, sin que los remeros pudieran contradecirla, al punto que dejaron de verse las costas y se encontraron náufragos en medio del océano. Habían caído bajo los efectos de una rama secundaria de la corriente cálida de México, que a la altura de las costas de Manabí regresa hacia las islas Galápagos y continúa al norte, pero esto no lo sabía el Obispo y estuvo con sus compañeros en la incógnita de lo que les reservaría el destino.

Los escasos víveres y la poca agua se fue acabando y comenzó el tormento de la sed. Ninguna nube prometía lluvia y los padecimientos se hicieron cada vez más intensos; cuando el de marzo después de 17 días de tanta penuria, divisaron costas altas en el horizonte y hacia allá enrumbaron, tocando "una tierra rara".

"Dos días estuvieron vagando por un laberinto de peñascos y quiebras, farallones y cráteres y chupando los tallos y hojas de los cactus para apaciguar la sed. El abrupto paisaje era desolado y lleno de misterio, sin señal alguna de vida humana; las rocas estériles, animales desconocidos, monstruosas iguanas; y lagartos que no huían de la presencia del hombre; las grandes masas de rocas volcánicas que cubrían las playas y que parecía como si Dios hubiera algún tiempo hecho llover piedras; todo sobrecogía el ánimo de los perdidos navegantes que imaginaban haber sido arrebatados a una región embrujada y pavorosa. Los españoles llamaron a las incógnitas tierras donde los había arrojado el destino, las Islas Encantadas".

El domingo, que fue de la Pasión, se dio una Misa en la playa y después los náufragos se dispersaron en grupos de a dos y de a tres, por las quebradas, para buscar agua. Al final, cuando ya todos pensaban que morirían de sed, un grupo encontró el vital elemento y pudieron calmar sus sufrimientos, llenando los barriles y cántaros vacíos que traían en el barco. La crónica de Berlanga establece que un hombre murió y fue enterrado en esa isla y que otro más falleció en el trayecto siguiente. Igualmente, que dos caballos perecieron en las Galápagos y también fueron enterrados allí. Se desconoce el nombre de la Isla que tocó Berlanga pero mucho se ha hablado sobre ello, porque el Obispo manifestó al Emperador que tenía "grandes sierras". Algunos historiadores piensan que pudo ser la Isla Albermarle, otros opinan en favor de la Charles o Floreana; sin embargo, parece que nunca se sabrá a ciencia cierta la solución de este dilema. Por último, Berlanga y los suyos reembarcaron y el 9 de abril pudieron arribar a las costas de Caráquez en la actual provincia de Manabí; de allí enfilaron hacia el sur, siempre costeando para no volver a correr aventuras como las pasadas.

Llegado al Perú, empezaron nuevos problemas porque se enfrentó a Pizarro y a sus oficiales reales, exigiéndoles un mejor trato para los indígenas y sobre todo que no fueran a asesinar al nuevo Inca Manco Capac II, como habían hecho con Atahualpa; todo esto le trajo malas caras y desabrimientos, Pizarro se mostró adusto con él y por detrás daba órdenes contrarias a las de Berlanga, de suerte que éste tuvo que salir del Perú comprendiendo que nada sacaría en esas circunstancias. Al momento del regreso, Pizarro le ofreció "cuantiosos presentes en oro y plata" que el Obispo rechazó educadamente, aceptando sólo una limosna de mil pesos para distribuirla entre los hospitales de Panamá y Nicaragua y de regreso al norte tocó en la villa nueva de San Gregorio de Portoviejo, donde escribió una "Relación de su viaje y visita" que envió a la Corte.

En 1537 renunció al Obispado y volvió a España, pues estaba ansioso por fundar un convento dominicano en su pueblo de orígen pero sus superiores le aconsejaron hacerlo en Medina de Ríoseco en 1543. En Berlanga también hizo donaciones de rentas a doncellas huérfanas y fundando varias capellanías.

Falleció el 8 de agosto de 1551, siendo sepultado en la Capilla Mayor de la Colegiata de Berlanga, al lado de la epístola, donde aún se conserva su cadáver.

Fue el primero en descubrir las Galápagos y el segundo en ocupar el Obispado de Panamá (1), pero le faltó espíritu aventurero y su carácter seco y castellano sólo le granjeó el respeto de sus conocidos, pero nunca el cariño y la intimidad de sus hermanos de religión, que más bien le temían y obedecían sólo por dicha causa. Su retrato original se encuentra en Berlanga y una copia hay en Panamá, reproducida en varias publicaciones.

(1) Fray Antonio Perasa le antecedió en esa sede.

Fuente: Web de Rodolfo Pérez Pimentel

Calendas de junio

Calendas de junio

Carna vivía a la orilla del Tiber, en las siete colinas donde mucho más tarde se construiría la ciudad de Roma. Era hermosa y escurridiza, como todas las ninfas, y se divertía apareciendo y desapareciendo, enamorando a mortales a los que burlaba y abandonaba. Un día fue ella la engañada puesto que se encontró con Jano, el de las dos caras, que resultó más falso que una feria medieval. Contra éste no le sirvieron sus tretas de ninfa y acabó en la cama, un primer día del mes de junio, donde además el dios Jano le robó algunos de sus poderes sobrenaturales. Carna se convirtió en la diosa encargada de la asimilación de los alimentos, en la vigilante de las puertas, que abren lo que está cerrado y cierran lo que está abierto, y en la protectora de los recién nacidos.

En la antigüedad se celebraba este día la Carnaria, Calendas de Junio o Calendas de las habas. El día en que lo imposible se hace posible. La costumbre era comer tocino con gachas de habas para asegurar la vitalidad de los órganos sexuales para todo el año.

Un primero de junio de 1252 fue coronado Alfonso X el Sabio, uno de los mejores reyes de toda la historia de la humanidad. El mismo día, pero setecientos años después, se suprimían las cartillas de racionamiento en España, con lo cual comenzaría el lento declive de algunas comidas de pobres, como las gachas. Si no las encuentran o no saben hacerlas, zámpense una fabada, que vale igual.

Banda sonora: Mull Of Kintyre, de Paul McCartney, una canción mítica y evocadora. 

¿Churro, media manga o manga entera?

¿Churro, media manga o manga entera?

Nos íbamos a jugar a la plaza y allí encontrábamos ya por lo menos una docena de chicos de nuestra edad, año arriba, año abajo.

Y después de elegir los dos bandos contrincantes por el democrático y equitativo método de echar a pie, nos poníamos a jugar al burro. Los jugadores del equipo que se la quedaba, adoptaban la postura de burro, agachados y poniendo la cabeza entre las piernas del compañero que estaba delante y sujetándose con las manos en las piernas del mismo. El burro que estaba en la cabeza de la fila se apoyaba sobre otro jugador neutral llamado "madre", que estaba de pie apoyado en una pared o sentado en un banco de la plaza.

 

Entonces los jugadores del equipo contrario iban saltando uno por uno sobre la fila de burros, procurando que los primeros en saltar ocuparan los lugares delanteros para dejar sitio a los que saltarían después. La manera de avisar que se iba a saltar era diciendo en voz alta "churro va". Una vez acoplados todos, el primero en saltar formulaba la pregunta: "¿Churro, media manga o manga entera? tocando, respectivamente, la muñeca, el codo y el hombro, para finalizar señalando una de las partes. El portavoz del equipo "pagador" intentaba adivinar la posición marcada, actuando la "madre" como testigo y juez. Si acertaba se intercambiaban los papeles; si no, se volvía a empezar.

 

Los jugadores, que eran chicos generalmente, aunque a veces se colaba alguna chica, tenían que quedarse en la posición de caída, sin moverse. Si alguno se caía o tocaba el suelo, su equipo perdía y en el siguiente juego harían de burros. Si era algún burro el que se arringaba por el peso de los de arriba, se repetía el juego.

 

La crueldad infantil nos llevaba a derivar el peso al burro que se considerase más débil para que doblase las piernas y así disfrutar de innumerables partidas en la posición de privilegio; sin embargo no recuerdo nunca que nadie se fuese llorando a casa o con una brecha en la cabeza (la plaza entonces era de cemento), y además este juego venía muy bien para  entrar en calor, contra los rigores del invierno. La posibilidad de acertar la posición de la mano era menor cuando se jugaba  la otra variante del juego que era señalar un dedo de la mano empezando por el pulgar y que recibían los sonoros nombres de churro, pico, taina, sardinilla o la pez.

Hace mucho tiempo que no se ve jugar  en ninguna parte a este juego.  Sospecho que su rudeza lo hace escolásticamente incorrecto, pero a mi, piensen lo que quieran, me parece un juego iniciatico. Más daño hace la play, o las motos...

Foto: Fernando Ballenilla

LA CARRETERA

Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España, y en su nombre y durante su menor edad, la Reina Regente del Reino,

A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionamos lo siguiente:

Artículo único: La carretera denominada del Puente de Ullán a la Cuesta de Paredes, incluida en el plan general de las del Estado, se entenderá que ha de pasar necesariamente por los pueblos de Caltojar y Barcones.

Por tanto: Mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, asi civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes.

Dado en Palacio a catorce de enero de mil ochocientos ochenta y siete

YO, LA REINA REGENTE

El Ministro de Fomento, Carlos Navarro y Rodrigo

El Valle de la fertilidad


Los celtas adoraban las piedras, los montes, las cuevas, las fuentes, las aguas, los árboles... De los antiguos cultos a las aguas fecundadoras, creadoras, prolíficas, salutíferas y sanadoras, nos han quedado miles de indicios como los santuarios colocados junto a  un manantial, canciones, leyendas y tradiciones. 
 
La naturaleza es un hermoso templo cambiante.  
A este lugar que nos había pasado desapercibido, y que acabamos de bautizar como santuario rupestre del Chorrón,  se llega sin mucho esfuerzo partiendo de Paones donde dejaremos el coche. Una vez subida la cuesta de Espioja, nos desviamos por un camino que sale a la izquierda, que se dirige a un monte de carrascas; seguimos este camino y nos desviamos por el segundo camino que sale a la izquierda. Tras quinientos metros de marcha habremos llegado.
Las coordenadas son -Lat 41º 25’13.8’’N.-  Long. 2º 52’4.32’’W
Por el camino nos encontraremos con una fuente que mana debajo de una piedra. Esta zona debio ser muy abundante en agua. El nombre lo delata
  
La piedra que parece un pedestal es de una sola pieza y se siente un escalofrío al presentir la mano del hombre y al contemplarla al lado de aquella otra con forma de gran falo que los de Paones llaman La Peña del Huevo. Susurros de viejas hidrolatrías y litolatrías se sienten sin querer al llegar a este lugar; una sorpresa más, de las muchas que esta tierra depara a los visitantes curiosos y a los buscadores incansables.
  
Sería interesante un estudio exhaustivo del paraje por parte de alguien experto, ya que aunque nuestra  imaginación sea un instrumento poderoso, no nos permite determinar si, aparte de las piedras de las fotos, hay alguna otra estructura de habitat o algún resto material que pudieran aclarar su posible datación o significado. Son pocas las certezas, pero el lugar merece una visita. Las fotos hablan por si solas.
 
Texto y fotos:   © Axinio MMVIII

ALCONEZA

Al sureste de Berlanga, sobre las fuentes que formaban la vertiente de La Barga, lugar otrora abundante en agua, pero que ahora tiene secas la mayoría de sus fuentes. Nada cierto se sabe del momento y causa de su despoblación ,que debió producirse hacia el siglo XVI. Su nombre proviene del mozárabe Al-kunaisa, pequeña iglesia o iglesuela, lo que indica que tuvo población cristiana antes que otros asentamientos de la zona.

Pertenece al municipio de Berlanga, formando un coto redondo, rodeado por los términos de Paones, Cabreriza, Arenillas, La Riba y Caltojar. Dista de Berlanga dos leguas, por el camino de los Cordeles, cruzando los términos de Ciruela y Casillas.
En lo eclesiástico, su parroquia era anexa de la de Cabreriza, ambas dentro de los límites del obispado de Sigüenza, que cobraba su parte en los aprovechamientos del monte. En Cabreriza, se reunieron los secretarios del Marques de la Ensenada con representantes del pueblo para responder a las preguntas del Catastro, un día 18 de setiembre de 1751.

Hay una ejecutoria de la Chancilleria de Valladolid a favor del Concejo de Berlanga  en el pleito con Bernardino Fernandez de Velasco, sexto duque de Frías, séptimo condestable hereditario del reino de Castilla y cuarto marqués de Berlanga  (1609-1652), sobre la posesión del término y monte de Alconeza. Seguramente en los documentos aportados al pleito por ambas partes, se pueda conocer algo más de la historia de Alconeza. 

Del pueblo, solo quedan en pie las ruinas de la iglesia, y cerca de ésta los escombros de un edificio sin identificar.
En el monte, quedan las ruinas de la casa del guarda, que costeaba el Concejo de Berlanga.
Cuentan los pastores de la zona que, en uno de los corrales cercanos al despoblado, se oía ruido de agua subterranea, que era más fuerte los días de tormenta.

 

 

Publicado por:  © Axinio MMVIII

MAPA

En este mapa que figura en la obra de Don Gonzalo Martínez Díez, "Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura castellana" vemos la extensión de la primitiva comunidad de Berlanga, que no sufrió apenas variación en sus ocho siglos de existencia. Solo Rello consiguió desligarse y crear su propia jurisdicción; de ahi el rollo que vemos al entrar en esta villa. Dónde dice Comunidad de Caracena, debe decir Comunidad de Gormaz.

De la Ciudad de Soria, que dominaba una de las mas importantes y extensas comunidades, se decía que era "Cabeza de Extremadura" mucho antes de quedar en cabeza de la clasificación en segunda división, y por consiguiente acceder a la primera categoría del futbol español, donde otras ciudades con más capital humano y del otro llevan muchos años intentándolo sin éxito. Es la tercera vez en poco tiempo que sucede este hecho casi milagroso del que, desde este modesto rincón virtual, nos alegramos infinitamente, a la vez que felicitamos efusivamente a todos los responsables de tan honorable gesta.

Esperamos que esta circunstancia sirva para que los poderes facticos se den cuenta de que una provincia con un equipo en primera no puede recibir un trato de tercera.

La Torre de MORALES

Nueva parada en una fortificación, ignorada por la mayor parte de la bibliografía cuando no confundida con la de Vadorrey, también en el término de Morales, pero con muchos menos restos visibles.

El aparejo de la torre es tipicamente árabe y su planta cuadrada denota que no se trataba de una simple atalaya de señales. Se menciona en La Historia Silense, un castillo en el que las tropas de Fernando I se detuvieron en 1060, tras el ataque a la alcazaba de Gormaz y antes de avanzar sobre la de Berlanga.

Este Cerro de la Torre o de la Muela, se encuentra al sureste del pueblo de Morales, y está dividido en dos partes por un pequeño collado. En la parte oriental se encuentra la torre y en la occidental un amplio recinto que parece un castillo natural con capacidad para albergar todo un ejercito. Queda claro que fue un lugar estratégico importante; cerca de Gormaz, pero al otro lado del Duero. Hoy, entre los enebros solo se ven restos de construcciones seguramente relacionadas con el pastoreo.

Junto al camino que va del Puente Monroy a Morales, y al pie del Cerro, nos encontramos esta fuente de piedra que fue revestida de cemento en 1932. Las sucesivas sequías también la han secado. El agua que se ve es de las últimas lluvias primaverales, que han dado al campo un colorido espectacular.

Publicado por:   A x i n i o

© Axinio Valeranicus MMVIII

Juan Carlos Menéndez en la Colegiata

Juan Carlos Menéndez en la Colegiata

’La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz’

(Le Corbusier)

Amanece en el Señorío de Berlanga, mientras los rayos del sol, alto ya éste por la línea del horizonte, comienzan a acariciar las gotas de rocío que aún se adhieren a los cristales de las ventanas, liberando, en esa sublime combustión alquímica, pequeños orbes de luz, similares a esos mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, que don Antonio Machado comparara, en su intrínseca sencillez, con pompas de jabón. Desde la privilegiada altura de su impresionante castillo, el tañido de las campanas rivaliza con el sonido del viento -ese misterioso, poderoso e indómito cierzo- en tanto que a los pies del acantilado, las aguas del río Escalote no dan tregua al reposo, arrastrando quizás con ellas, ese barquito de papel que las manos inocentes de un niño posiblemente botó en los puertos de Casillas o de Caltójar, o quizás -¿por qué no?- desde esa fuente de aguas puras que, según dicen las buenas lenguas, sale directamente del corazón de la insuperable ermita mozárabe de San Baudelio.

En contraste con las ruinosas melladuras que el tiempo ha ido dejando en el otrora orgulloso palacio de fachada plateresca que perteneció a los Marqueses de Berlanga, la figura imponente de la Colegiata gótica de Nuestra Señora del Mercado atrae por completo la atención, ocupando el centro de la ciudad, elevándose por encima de todos los tejados como un soberbio Leviatán.
Digno exponente de ese ’art-goetico’ o ’arte mágico’ definido por el maestro Fulcanelli en relación al arte gótico al que pertenecen las grandes catedrales, la Colegiata de Nuestra Señora del Mercado fue construida en apenas cuatro años, en el periodo comprendido entre 1526 y 1530, bajo la dirección del maestro de obras burgalés Juan de Rasines.
Hasta el siglo XV, existían en la antigua Augusta Valeránica romana, diez parroquias -sumidas en la pobreza, si hemos de hacer caso de las crónicas- que, una vez demolidas, fueron reunidas en la de Santa María del Mercado, posteriormente convertida en Colegiata en el año 1511, por bula del Papa León X. Pertenece, pues, al estilo de transición que va del ojival al renacentista, aunque, como hemos podido observar, a su ser está íntimamente ligada una buena dosis de savia románica.
María Jesús Moreno Varas es una mujer solícita -como tuve ocasión de comprobar-, discreta y devota; de aspecto menudo, edad indefinida y cabello blanco, en su rostro el tiempo ha labrado profundos surcos que las vicisitudes de la vida, es de suponer, fueron regando con el agua salada de las lágrimas y del sudor. Pertenece, pues, a una generación que no lo tuvo nada fácil.
En un primer momento puede parecer brusca, y de trato seco y difícil; pero no es ni una cosa ni la otra: tan sólo es sorda de un oído, y esa pérdida hace que involuntariamente ignore una mitad de mundo, que a su edad, posiblemente ya no eche de menos.
Vive muy cerca de la Colegiata, en el Convento de las Monjas, a donde hay que ir a buscarla para que nos acompañe con la llave, permitiéndonos visitar el interior.
Se trata éste, una vez dentro, de un lugar cuyas proporciones pueden llegar a causar vértigo y donde, para admirar todos los detalles, habría que disponer de alas como los pájaros, pues ni siquiera el zoom de la cámara es capaz de llegar tan talto y la luz del flash apenas resulta suficiente para penetrar una oscuridad que a veces resulta tan espesa como un agujero negro.
Intimamente asociada, como la propia ciudad de Berlanga, a la figura ilustre de Fray Tomás -que fuera obispo de Panamá y mediador entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, por orden del rey Carlos V- los primeros pasos en el interior nos llevan directamente a acordarnos de él. Sería imposible no hacerlo cuando, ignorantes de lo que vamos a encontrar, nos sorprende la aterradora mole del ’monstruo’ que el viajero lego trajo de las Indias, y que ayudó en gran medida a alimentar la leyenda de las terribles criaturas que moraban allende los mares, en aquélla tierra de riqueza y promisión.
Lugar indiscutible de espacios y dimensiones; de sombra y de luz, no resulta difícil experimentar cierta sensación de vértigo cuando, situados en cualquier punto de la nave, alzamos la vista y contemplamos ese bosque de columnas y bóvedas que dan la impresión -como la palmera de San Baudelio- de pretender alcanzar el cielo.
Tampoco pasa desapercibida la curiosa mutación producida por los rayos del sol al filtrarse a través de los vidrios de los ventanales, dibujando -a pinceladas de color amarillo y ocre- jirones semejantes a velámenes de navíos que se extienden por columnas y paredes. Es la magia de los claroscuros, que proyectan entre bambalinas sombras animadas que flirtean con la luz.
Fiel a la costumbre de aquellos tiempos de servir de lugar de reposo eterno para los restos mortales de nobles y gente influyente de la época, podemos observar, en la primera capilla que nos encontramos a nuestra izquierda, el sepulcro, notablemente labrado de los Bravo de Lagunas, progenitores del famoso comunero, Juan Bravo. Enfrente de él, descansando sobre una pequeña hornacina situada en la parte baja del retablo, una figura de la Virgen -de posible ascendencia gótica y sin policromar, en apariencia- llama poderosamente la atención. Dado que la verja de la capilla está cerrada con llave y además ésta se encuentra envuelta en penumbras, apenas se aprecian los detalles suficientes como para poder comentar y sobre los que basar una suposición. Salvo que, al contrario de lo que se pueda pensar en un principio, no se trata de la reina indiscutible y Patrona de Berlanga por excelencia y devoción popular: Nª Sª del Mercado.
Se halla ésta situada en el lugar de honor del Retablo Mayor -pieza del siglo XVIII, de madera sin policromar y columnas salomónicas-, enfrente de esa simbólica Puerta del Cielo que constituye el altar. Sedente, mayestática; imperando sobre el tiempo, denotando una especie de sabia sonrisa; mostrando unos atributos comunes a una gran mayoría de Vírgenes que fueron suavizando, progresivamente, el primigenio color negro de su piel, aunque sin dejar de conservar las características de un modelo artístico, filosófico y mistérico iniciado por evangelistas como San Lucas.
Resulta curioso, también, ver sus mejillas sonrosadas y el pomo o melocotón -me decanto por esto último- que porta en su mano derecha, dando la impresión de que el artista que la labró pretendiera resaltar la importancia del fruto en cuestión, cuyo simbolismo, en numerosos lugares no exentos de una antiquisima sabiduría, como China, va asociado a la idea de longevidad y de inmortalidad.
El Niño descansa sobre la pierna izquierda de la Virgen, y a juzgar por el gesto de los dedos de su mano derecha, parece mantener una actitud de bendecir a todo aquél que se acerca lo suficiente -no mucho, desde luego, si María Jesús se encuentra por las cercanías, so pena de recibir una reprimenda- mientras sostiene un libro cerrado -puede tratarse, incluso, de una pequeña caja- en su mano izquierda.
Al igual que en la Concatedral de San Pedro, en la Colegiata de Nª Sª del Mercado puede admirarse una excelente pintura de la Virgen de Guadalupe, otra Virgen milagrera con una mistérica historia asociada, muy venerada en numerosos lugares del mundo.
Lugar de reposo también de los restos mortales de Fray Tomás, se puede admirar una talla de éste, portando en las manos un pequeño barril, es de suponer que de ron, en recuerdo de lo traído de las Indias, como la piel disecada del cocodrilo o caimán. Se encuentra dicha talla situada junto a otra de excelente calidad, que representa a un Cristo martirizado, mostrando en toda su extrema crueldad las heridas de la tortura y la Pasión.
Algo más allá, y cerrada también con llave, se encuentra la capilla de Santa Ana, donde se puede contemplar un retablo de clara influencia flamenca. Y situado en el mismo lateral, el buscador de misterios, puede detenerse unos minutos y meditar contemplando aquélla otra figura de San Cristóbal, cayado en mano y Niño sobre los hombros que, poco menos que desvirtuado por los poderes fácticos, invita a continuar viaje; a no desfallecer ni rendirse en el Camino, y a seguir disfrutando de la belleza y el misterio de una tierra sin duda mágica, puntal indiscutible de una Reconquista que, a pesar del tiempo transcurrido y lo que pueda o no aburrir en los colegios hoy en día, constituye una de las páginas doradas de la Historia de nuestro país y merece ser siempre recordada.
Visitas a la Colegiata: María Jesús Moreno Varas
Convento de las Monjas.     Teléfono 975 34 30 57
Berlanga de Duero
 
Artículo del blog SE HACE CAMINO AL ANDAR, cedido amablemente por su autor.  

SAN BAUDELIO

SAN BAUDELIO

Baudelio, en griego, significa inasequible al desaliento. Su fiesta se celebra el 20 de mayo.

Santo de los inicios del cristianismo, natural de Orleans, que predicó en Nimes cuando esta ciudad occitana pertenecía al mismo reino godo que la península ibérica. Es conocido también como Baudilio, Baudulo, Baudel, Baldiri, Boi y Boal.

En un bosque sagrado de Nimes fue martirizado, cuando echaba una enfervorecida reprimenda a los paganos alli congregados, para celebrar las fiestas natalicias en honor a Júpiter. Por el escenario de su muerte se le representa junto a una palmera y un hacha.

Cuentan que su cabeza, como la de San Pablo, dio tres botes separada del tronco, de los cuales brotaron tres fuentes. Allí mismo fue enterrado y a partir del siglo IV se comenzó a hablar de milagros, entre ellos las curaciones por tomar hojas de un laurel gigante que había nacido junto a su tumba. Uno de estos milagros fue contemplado por Teodorico, rey ostrogodo, junto a su nieto Amalarico, que sería rey visigodo en el siglo VI. Su fama de taumaturgo extendió su devoción por Francia y España donde es considerado patrón de hospitales y sanatorios.

No se sabe cual fue el paradero de su sepulcro, que se disputan varias iglesias. Parece seguro que su cabeza está en Santa Genoveva de París y que sus reliquias fueron dispersadas. Hay noticia de que algunas llegaron hasta Zahara y La Morera, pueblos de Badajoz. Según el Diccionario de Sebastian Miñano y Tomás López de Vargas, de 1827, en la aldea de Nódalo, del Señorío de Calatañazor, se conserva mucha parte de su cuerpo.

Nos informa el bloguero de SoriaCasiVerde, natural de este pueblo, que el día de su fiesta se veneraban unas reliquias y una imagen del santo que pudo desaparecer en un incendio, y que en la leyenda local el santo llegó al paraje del Hocino montado en un burro, donde fue recibido por los moradores que inventaron esta coplilla:

San Baudelio bendito,

de Casillas has venido,

en una borriquilla ciega,

a las piedras del Hocino.

Los de Casillas llegaron a recuperar al santo y ahi es donde los de este pueblo dijeron aquello de "No-dalo" que con tanta gracia contaba el actual alcalde de Caltojar cuando era guarda de la ermita.

En muchos otros lugares se ha conservado la veneración de San Baudelio. Tenemos noticia de una ermita de San Baudelio en el pueblo de Cigudosa y de un antiguo priorato de San Baudilio en el pueblo de Samboal, partido de Cuellar, donde hay una hermosa iglesia mudejar dedicada a este santo, iglesias de San Boal en Blascosancho (Avila),  Villaflor (Zamora), Zorita de la Loma (Valladolid) y Salamanca.

En la foto, sacada de una interesante página sobre el románico (Círculo románico) se ven las figuras hieráticas y sentadas de San Baudelio, en el lado de la epístola (derecha) sin palmera ni hacha, que se han sustituido por un cetro terminado en flor de lis. Esta pintura es de las pocas que permanecen in situ. En el lado del evangelio, llamado asi porque allí se leían estas escrituras cuando el cura celebraba la misa de espaldas al pueblo, vemos tambien a San Nicolás de Bari, con báculo. La pintura original está en un museo de Cincinati. Otro santo que fue muy venerado en los primeros tiempos del cristianismo, que tuvo dedicada una de las antiguas parroquias de Berlanga, y que actualmente tras unas cuantas metamorfosis, es más conocido como Papa Noel.