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![]() La vida es el arte del encuentro (Vinicius de Moraes) |
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De la parte BerlangaArchivos
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema La Tierra en los libros. La incansable labor editorial de Angel Almazán llega esta vez hasta la ermita de San Baudelio, para dejarnos en ciento cincuenta páginas, su visión de esta maravilla arquitectónica que es, por méritos propios, el monumento soriano con más referencias bibliográficas en multitud de idiomas. Los que conocemos sus libros anteriores sabíamos que esta "Guía espiritual y artística de San Baudelio" no podía ser una guía turística más al uso, ortodoxa y respetuosa con los postulados de los "grandes estudiosos", porque Angel Almazán es un heterodoxo, un buscador infatigable que no se detiene ante teorías asentadas. Para empezar, el autor defiende la teoría de que la ermita fue en su origen un oratorio musulmán, cristianizado posteriormente. A este cometido se dedica, con sólidos argumentos, la mayor parte del libro, que es entretenido y se lee con amenidad a pesar de la vertiginosa profusión de referencias a otros libros y también a pesar de que el nivel de conocimientos del autor supere ampliamente el de este humilde cronista. La arquitectura habla, las piedras hablan, como se ha dicho repetidamente en este blog, y ante la ermita de San Baudelio hay señales evidentes de que no solo los alarifes eran musulmanes, si no que haciendo un símil constructivo actual, también lo serían el Director de obra, y sobre todo, y esto es lo verdaderamente importante, la Propiedad de la obra. También se habla en el libro de la peripecia de la ermita; de aquella vergonzosa sentencia del Tribunal supremo dando la razón a los malhechores que se llevaron las pinturas, y dando pábulo a posteriores expolios cometidos con parecida impunidad en otros lugares. Parece que nada se puede hacer ya para recuperarlas, excepto aquella posibilidad que nadie parece dar por buena, que sería reconstruirlas in situ con la impronta que dejaron las originales. Pero incluso con la afrentosa mutilación, San Baudelio sigue siendo una maravilla de la arquitectura y del arte en general y una fuente inagotable, como el manantial que nace a sus pies, de interpretaciones y de especulaciones, en el buen sentido de la palabra. Este libro que nos ocupa es uno de los frutos maduros de esa palmera que tanta simbología despliega entre sus ramas. Hay muchos datos curiosos entre sus páginas, como que hasta poco antes de la guerra civil todavía se marchaba en romería desde los pueblos vecinos: Ciruela, Fuentetovar, Casillas y Caltojar; o ese otro de que hacia 1640 nació un niño en lo que fuera la hacienda contigua a la iglesia. Hoy ya no nacen niños por estos contornos. Estos días a la vez que leía el libro de Angel, echaba también un vistazo al censo de estos pueblos por los que nos movemos: Caltojar: 68 habitantes; Casillas, 8; Ciruela, 24, Abanco, 1; Paones, 4... Ni sombra de lo que fueron. Nos robaron las pinturas, pero lo más grave es que también nos robaron a la gente. Con la gente, se fueron la costumbres, las romerías... Y con las pinturas desaparició la historia que contaban, y que un día tuvo un significado para las personas que acudían a la iglesia. Las gentes de esta época hemos convertido la religión en arte y el significado en forma. Los cuadros que se llevaron al Metropolitan, o los que están en El Prado, cuelgan en paredes desnudas de salas asépticas, donde su único significado es su forma, la imagen que representan. Se puede pagar una entrada para verlos, pero fuera de su espacio verdadero, para el que fueron creados, estaremos ciegos. Consigan el libro y leanlo despacio. Que buena pro les haga. (Guía espiritual y artística de San Baudelio. Más allá del Paraíso. Angel Almazán de Gracia. Agosto 2009. Editorial Sotabur) Luís Rodrigo. Rello es uno de los pueblos más sugestivos de nuestra provincia. Situado en un estratégico enclave de rocas cortadas a pico, el rio Escalote ha labrado en torno una profunda hoz. Cómo no podía ser menos, a la vista de estos tres factores -enclave estratégico, rocas escarpadas y hoz profunda en torno- un duque lo rodeó de murallas y se hizo un castillo dentro. Afortunadamente para el visitante, ambos -castillo y murallas, no el duque- persisten todavía, y en relativo buen estado; si bien la fortaleza tiene hoy el vientre abierto a la intemperie y hueco. Realmente el visitante con sensibilidad que venga a este pueblo en junio o noviembre no puede por menos que quedarse sobrecogido; ante el reventón de la primavera en el primer caso; ante el acabamiento natural de la vida, a la vez melancólico y plácido, en el segundo. Avelino Hernández. El Aquilinón, cap 3 A propósito de la controversia suscitada en anteriores entradas, con respecto a algún que otro camino heterodoxo a Compostela, acabo de leer con verdadero deleite un libro llamado El desvío a Santiago, escrito por el señor de la foto, brillante escritor holandés que en las primeras páginas declara su amor incondicional por España ...tengo la sensación de que el carácter y el paisaje españoles están en consonancia con "aquello que me incumbe", con cosas conscientes e inconscientes de mi ser, con quien yo soy. España es brutal, anárquica, egocéntrica, cruel; España está dispuesta a ponerse la soga al cuello por disparates, es caótica, sueña, es irracional. Conquistó el mundo y no supo que hacer con él, está enganchada a su pasado medieval, árabe, judío y cristiano, y está allí con sus caprichosas ciudades acostadas en esos infinitos paisajes vacíos como un continente que está unido a Europa y no es Europa...Es un amor para toda la vida, nunca termina de sorprenderte. El autor tiene la idea de volver a Santiago; reconoce que el camino francés fue un importante nexo entre la España cristiana y el resto de Europa; una verdadera inyección de civilización y de europeismo; sin embargo, a las primeras de cambios, siguiendo el camino del corazón, empieza a hacer giros insospechados y desvía su propósito inicial parta llegar a Veruela, a Silos, Sigüenza, San Baudelio; El Burgo de Osma, Chinchón, Teruel, Almagro, Guadalupe... En cada lugar despliega su enorme conocimiento de la historia y nos ofrece deliciosos pasajes de buena literatura y de cosas que también a nosotros nos incumben. En uno de los capítulos, el viajero se encuentra de sopetón con el silencio - seguro que sabéis de lo que estoy hablando- cuando uno baja del coche en el trayecto de Sigüenza a Berlanga, sesenta kilómetros de mala carretera, en los que es fácil que uno no se encuentre a ningún ser humano en el camino, ni una tienda, ni una farmacia... Es un silencio extraño que no había experimentado nunca antes. No había sonido de animales, ni siquiera el vuelo de un pájaro, sólo el viento que arrastra el aire cálido sobre la llanura y toca los cuchillos de estas plantas resecas. Pero ese sonido también es silencio...No puedes seguir diciendo que este paisaje está vacío, aunque sea así. Tal vez a mi me llame mas la atención porque vengo de un país que está enfermo de exceso de población, pero no deja de herirme. Estaría mal dicho si no fuera precisamente lo que quería decir: me hiere, como un golpe o un disparo;... esa falta de objetos fabricados, esa ausencia de movimiento. Es como si esta extensión solo pudiera expresarse a través de algo que conociera la misma inmensidad: el tiempo. También se para en San Baudelio, y hace una reflexión que es una denuncia en toda regla: Estos cuadros contaban una historia a los hombres que venían a la iglesia y que no podían leer. Las imágenes estaban allí para ser adoradas, para suplicar algo. Ahora están en salas, acompañadas por otras imágenes del mismo estilo y colocadas en fila. La historia en los cuadros ha perdido ya para la mayoría de los visitantes su significado, ahora cuenta solo la forma. La religión se convierte en arte, el significado se convierte en forma, las historias se convierten en imágenes que solo se significan a si mismas. El observador del siglo XX ve una historia que ya no puede leer, porque está ciego para ella. Pinchando en el título del libro se accede a un breve pero interesante estudio de María José Calvo González. A propósito, ¿no les suena la cara de este paisano? Juraría que lo he visto tomándose un vino en el bar del Pocho. Conocí a Avelino Hernández fugazmente, en la época en que ocupaba un cargo en el ministerio de cultura. Llevaba la boina del país, era muy alto. Había venido al colegio público de Berlanga a contar "La boina asesina del contador de cuentos" y ya circulaban entre los adolescentes inquietos algunos de sus libros, dos sobre todo: el "Silvestrito" y la joya de los libros de viajes que es "Donde la vieja Castilla se acaba", en la que se alternan fragmentos del mas fino humor celtibero con otros del pesimismo más sobrecogedor. A este libro hay que atribuirle el mérito de descubrirnos un mundo que era el nuestro, que estaba a un paso, pero que nos había pasado desapercibido. Con él comenzamos un diálogo más intenso con nuestra tierra, muchas veces reanudado y otras tantas interrumpido, y que es lo que nos hace regresar periódicamente. El título de este blog lo tomé prestado de uno de los capitulos. En la idea original estaba parecerme un poco a Avelino y sobre todo agradecerle que nos despertara tantas cosas dormidas. Cuando van a cumplirse cuatro años de su muerte (el día 21 de julio) quiero recordarlo con este fragmento de su libro que habla de Lumías: "¡Si tuvieras un rato para adentrarte andando por el valle angosto del río Talegones, hasta Lumías! Cuando estuve en abril había ruiseñores en la fronda de los huertos, por el molino viejo. Hay una iglesuela tan bien malhecha que parece perfecta. Y las casas de adobe y piedra, se cobijan contra el tajo abrupto de las rocas cortadas a pico que coronan racimos de nidos de golondrina y palomares en salientes y agujeros. Protegido del regañón y del cierzo, por el estrecho, el río manso apenas mueve al pasar las mimbres y los berros Aquí saben aun los viejos las más primitivas rondas de Castilla; alguno puede que se arranque por jotas sorianas, y si los animas, jugarán contigo a los bolos, que era entretenimiento de cuaresma, y andarán las piezas guardadas en algún granero" Hernandez, Avelino. "Donde la vieja Castilla se acaba. Notas para viajar por las tierras de Soria y apuntes para pensar desde allí en Castilla". Madrid 1982 Ediciones de la torre. ***MAS SOBRE LUMÍAS ***Y MAS SOBRE AVELINO HERNANDEZ CASTILLO DE BERLANGA DE DUERO (SORIA) Tortuosas calles de típicos soportales en el poblado, y a su salida, dejando a mano diestra el barrio semita de la judería, en un cerro pelado, el largo recinto flanqueado de torres; y más arriba, los enormes y achatados cubos rodeando la bella torre del homenaje. La Tierra fría de Soria pura "cabeza de Extremadura" ha conseguido un sol lúcido, friolento, para lustrar las piedras famosas de este castillo. Cercana a él, de otra fortaleza, el llamado Palacio de Berlanga, no queda en pie sino la fachada y las torres extremas. El paño pardo del capote soriano -sobre los hombros del pícaro, del mendigo, del buhonero, del demandadero de santirulines en hornacinas- ha cogido el color mustio y triste y viejo de estos muros y de estos torreones sin contenido. En la ribera del Duero, carretera del Burgo de Osma, sobre una pequeña planicie, entre las dos partes de un mismo cerro, está el poblado de Berlanga. En el cerro, el castillo. Y pues que el romance lo dice... ¡Hay que creer al romance! ¿Cuál es la antigüedad de Berlanga y de su castillo? Rabal cree que el emperador Valerio fundó Berlanga como colonia latina con el nombre de Augusta Valeriana, y que acreditó un campamento para una cohorte móvil sobre el mismo cerro que hoy ocupa la ciudadela; pero que la primitiva fabrica bélica es musulmana. Fernando I de Castilla -1040- la conquistó por primera vez. Por segunda Alfonso IV, luego de haber ganado a Toledo -1085-. Francisco de Tarrasa atribuye a Alfonso I de Aragón -1110- su repoblación y la erección del castillo. Dato cierto: aquí se refugiaron don Juan Nuñez de Lara y algunos vecinos que, dirigidos por él, se proponían apoderarse de la población. Y esto sucedió en el año de gracia de 1299. Carlos I erigió a Berlanga en cabeza de marquesado, cuyo título dio a don Juan de Tovar, duque de Frías. Durante la guerra de la Independencia, la fortaleza fue asaltada varias veces por las fuerzas de las guerrillas españolas que mandaban Tapia y el Cura Merino, y de los ejércitos franceses que dirigían Duvenet y Dorsenne. En 1815 la Historia se olvidó de Berlanga. Desde la centuria diecisiete el castillo apenas si se hallaba habitado mas que por los priores, chantres, racioneros y medios racioneros de la colegiata de Sta. María. Del castillo quedan dos recintos: el exterior, de altos lienzos y cubos almenados, verdadera muralla; y el interior, de enormes y achatados tambores que guardan una esbelta torre del homenaje, muy parecida, silueta y atisbo, a la que Juan II mandó construir en el Alcázar de Segovia. Del palacio castillado escribe Rabal: "El cuerpo principal lo adornaban dos torres, un patio de columnas jónicas en el centro y ancho atrio a la entrada, con su pretil, de cuyo centro partían dos tramos de escalera que conducía a la plaza del mercado, y una rampa para los coches, que podían llegar por la espalda al piso principal. En la puerta se ve aun el gran escudo de los Tovar con la inscripción siguiente: SAPIENTIA AEDIFICABIS SIBI DOMUS ET PRUDENTIA ROBORABITUR Contiguos al palacio estaban y todavía se ven, los maravillosos jardines explanados entre tres grandes parterres superpuestos a manera de anfiteatro y sostenida la tierra con muros y cubos hasta el castillo. Los cubos que cerraban estos muros servían de miradores..." En este palacio encastillado estuvieron presos los hijos del rey Francisco I de Francia, al cuidado del condestable D. Pedro; en el se hospedaron Francisco de Borja, cortesano y santo; Isabel de Valois, tercera mujer de Felipe II; Felipe V, quien se recreaba mucho en cazar por los bosques del Condestable... Y el romance prosigue: SAINZ DE ROBLES, Federico Carlos. "Castillos en España: Su historia, su arte, sus leyendas" Madrid. 1962. Aguilar Hay un error de don federico al transcribir la frase latina que figura en la puerta del palacio. Sobre el romance, no he podido averiguar nada de momento. Alfonso trasladó su corte a Soria, repobló Almazán, Berlanga y seguramente Caracena y Ayllón, llegando hasta Sepulveda, cuyo Fuero confirmó, y puso aragoneses o castellanos al frente de los principales castillos. GARCIA PEREZ, Guillermo. El Cid en el Valle del Alto Duero. La ruta de Corpes. En busca de Griza, Alamos y Elfa.CELTIBERIA Nº 67 enero-junio 1983 * * * "Et endereçó el reyno de Castiella tan bien como el suyo propio et pobló los logares que estavan yermos: Bilforado, Soria, Almazán y Berlanga" Alfonso VI . PRIMERA CRONICA GENERAL. pág. 645 Os dejo dos enlaces interesantes, para pasar un rato entretenido, en los que se tratan temas y cosas de por aquí: La italianizante mole de Berlanga de Duero, atribuida a Benedetto di Ravenna, con las primeras cañoneras con deriva exterior escalonada que encontramos en España, y en la que aflora, anacrónica y perpleja, la torre del homenaje de los Tovar. MORA FIGUEROA, Luis de. Prólogo del Catálogo "Castillos de Soria. Aproximación a la arquitectura militar medieval" Benedetto di Ravenna fue un ingeniero militar italiano, que edificó para la familia Velasco además del castillo de Berlanga, otro en Villalpando, de similares características al de Berlanga, cuyas ruinas han sido aprovechadas para poner un moderno depósito de agua. Benedetto trabajó para Carlos I y es el responsable del primer recinto fortificado de Melilla, de la Ciudadela de Rosas y de la imponente fortaleza de Mazagao (hoy El Jadida) en la costa atlántica de Marruecos, que entonces era posesión portuguesa. Con ligeras variaciones este tímpano sigue el modelo del de Santo Domingo. En una mandorla lisa, y más achatada que la de aquel, preside la figura de Dios padre sentado en un trono similar, esta vez sin el Niño y sosteniendo el Libro de la Vida con la mano izquierda sobre su rodilla, mientras que bendice con la derecha. El libro presenta unas letras imposibles de descifrar actualmente. Los cuatro ángeles portadores de los signos evangélicos, se disponen de igual manera que en Santo Domingo con ligeras variantes: el ángel portador del símbolo de San Juan presenta una disposición más inclinada y del lienzo o coelum no sale ninguna filacteria, mientras que el ángel que representa a San Mateo muestra su filacteria de manera inversa a como lo hace en santo Domingo. En el ángulo derecho del tímpano es donde se encuentran las variaciones más significativas respecto al modelo. Mientras que en aquel encontramos la figura nimbada de un profeta, en este tenemos una representación completa de la Psicostasia. Efectivamente, San Miguel sostiene con la mano derecha la balanza en la que se encuentran dos cabecitas humanas que representan a las almas, mientras que el diablo, figura de pequeño tamaño y decapitada, apoya su mano en el platillo de la balanza pretendiendo inclinarla. En el ángulo izquierdo se mantiene la imagen de la Virgen sedente en igual actitud que en el modelo. El estar el tímpano fuera de su lugar original y no conservarse ningún otro resto de la portada, nos priva de otros elementos que completarían el sentido de este. El simbolismo del tímpano es el mismo que el de Sto. Domingo, ya que prácticamente igual es su composición, pero hemos de señalar que este se ajusta con más fidelidad a la visión apocalíptica al aparecer el Pantocrator sin el Niño y ser portador del Libro de los Sellos. Por lo que respecta a la Psicostasia, introduce el simbolismo del juicio de las almas, resaltando la calidad de juez del Pantocrator.... Las relaciones entre el tímpano de Santo Domingo y el de Berlanga son evidentes. Los dos representan el mismo tema con ligeras variantes. La disposición de las figuras es la misma, aunque el segundo se ajusta con mas fidelidad a la descripción apocalíptica al representar al Padre solo y con el Libro. En el tímpano de Berlanga, además se sustituye la figura del profeta por una representación de la Psicostasia que acentúa el sentido simbólico del tímpano. Estas son de forma resumida las similitudes y diferencias en el plano temático entre ambos tímpanos. En el plano estilístico, el relieve en el de Berlanga es ligeramente más acusado y este hecho se ve acentuado por el distinto canon cabeza/cuerpo sedente de las figuras, que en Sto. Domingo corresponde a 1/5 en la figura del Pantocrator y 1/3,5 en la de la Virgen, mientras que en sus homólogas de Berlanga corresponde a 1/3,6 y 1/2,8 respectivamente. Esta diferencia, unida al mayor tamaño del tímpano de Santo Domingo y la existencia de unos espacios libres de decoración en este, le confieren una ligereza de composición que falta en el de Berlanga. No obstante las diferencias anteriores, el paralelo es evidente, tanto en la temática como en la composición y disposición de las escenas, en el tratamiento de las figuras y en el de los paños y pliegues, que, aunque más acusados en el de Berlanga, como corresponde a su cronología más tardía, son prácticamente iguales.... Por lo que respecta a relaciones en el ámbito extraprovincial, la más clara relación del tímpano de Santo Domingo es la existente con el de Sedano, relación que transciende al tímpano y se hace extensiva a toda la portada. La composición de la escena es en líneas generales igual en uno que en otro. Al igual que sucedía con el tímpano de Berlanga, el de Moradillo se ajusta mas fielmente a la visión apocalíptica, apareciendo también el Pantocrator sin el niño y sosteniendo el libro sobre su rodilla izquierda. El trono en que se sienta el padre es similar en ambos. La mandorla en Moradillo incluye la totalidad de la figura al igual que en Berlanga, mientras que en Santo Domingo los pies salen fuera de ella. Una relación parcial podemos encontrarla también entre las imágenes de la Virgen de los tímpanos de Sto. Domingo y Berlanga con la Virgen de Butrera (Burgos) que responde punto por punto a la misma tipología: Virgen sedente coronada con toca que le cae sobre los hombros, mano derecha bendiciendo en igual actitud, mano izquierda en igual disposición en las tres, pliegues con la misma distribución y tratamiento, y lo único que varía es el canon de proporciones que son más estilizadas en Sto. Domingo y Butrera que en Berlanga. RUIZ EZQUERRO, Juan José "Los tímpanos románicos sorianos" CELTIBERIA Nº 69. enero-junio 1985 Berlanga, conquistada por el conde García Fernández y después perdida, es recuperada de manos del califato por Fernando I de León y de Castilla, y de forma más definitiva por Alfonso VI. La etapa más importante de su repoblación es durante los reinados de Alfonso VII y del Batallador. Las comunidades lucharon por no ser enajenadas del poder real en favor de la nobleza que, poco a poco se va imponiendo sobre toda Castilla. Esto se considera como disminución de la Corona y daño de la Comunidad que pierde su libertad. Y esto es lo que va a ocurrir cuando, tras la definitiva unión de León y Castilla se imponga progresivamente el feudalismo sobre las comunidades libres y populares, sobre todo en la época de los Trastámaras (siglos XIV-XV) Así Berlanga pertenece a la Corona hasta que es entregada a los Tovar, en tiempos de Juan I, a finales del siglo XIV. Carlos I, en 1529, pocos años después de la derrota de las Comunidades, eleva Berlanga de Señorío a Marquesado, otorgando el título de primer marqués de Berlanga a Don Juan de Tovar, hijo de Iñigo Fernández de Velasco, segundo duque de Frías. El padre Luis Fernández ha publicado últimamente una monografía sobre Juan Bravo, el caudillo de la Comunidad de Segovia, a la que queremos, siquiera sea brevemente hacer referencia por sus aportaciones al conocimiento de los orígenes del célebre comunero. El P. Luis Fernández deja definitivamente sentado de forma irrefutable que Juan Bravo era natural de tierra tan entrañablemente unida a las sorianas como es Atienza, y su padre Gonzalo Bravo de Lagunas y los hermanos de este, todos ellos naturales de Berlanga de Duero... Gonzalo Bravo de Lagunas, el padre de Juan Bravo era hermano mellizo de Don Juan de Ortega Bravo de Lagunas, obispo que fue de Ciudad Rodrigo, Calahorra y Coria. Están ambos enterrados juntos en la Colegiata de Berlanga de Duero, de donde eran naturales. Reza así la inscripción: "Aquí esta enterrado el muy reverendo y muy magnífico señor don Juan de Ortega Bravo de Laguna, natural de esta villa de Berlanga, capellán Mayor que fue de la Reina de Portugal, princesa de Castilla. Obispo que fue de Ciudad Rodrigo y sucesivamente de Calahorra y Coria, del Consejo Real; y el muy noble caballero Gonzalo Bravo de Laguna, su hermano, alcaide de Atienza, que nacieron de un mismo vientre y en una hora, el cual falleció en Córdoba en el mes de agosto de 1487, y el dicho señor obispo falleció en 23 de enero de 1517. Decoró esta capilla en mucha plata, ornamentos, libros y pontifical" CELTIBERIA.Nº 65. CENTRO DE ESTUDIOS SORIANOS. CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS. ENERO-JUNIO 1983 Francisco I (1494-1547), rey de Francia está preso en la Torre de Los Lujanes de Madrid, tras su derrota en Pavía frente a los tercios españoles (según algunos historiadores fue capturado por Velasco de Barnuevo y Juan de Rivera "El Cabrejano" y fue trasladado a Madrid custodiado por García de Caravantes. Los tres eran sorianos). El emperador Carlos V (Carlos I de España), magnánimo, hace firmar a su primo Francisco I el Tratado de Madrid, por el que el francés renuncia definitivamente a Italia, y lo pone en libertad dejando como rehenes a sus dos hijos, el Delfín y el duque de Orleans, los cuales estarían presos entre otros lugares en el castillo renacentista y recién construido de Berlanga. GARCIA ABAD, Antonio. "Camino de Toulouse" REVISTA DE SORIA Nº 14 (En la foto, Carta de Carlos V, fechada en Barcelona el 6 de mayo de 1529, al marqués de Berlanga participándole haber designado a él y a su hermano el Condestable, como guardianes de los infantes de Francia, los que enviará con Rodrigo Niño; encarga a ambos cuiden bien tanto de la guarda de sus personas como de su salud, teniéndole al tanto continuamente de ella. Archivo Histórico Nacional, Sección nobleza. Referencia ES.45168.SNAHN/2.100.6.99//FRIAS,C.23,D.10) El camino continuaba muy cerca de Berlanga, la hermosa villa medieval a orillas del Duero, con el altivo castillo que la domina. Se conservan en buen estado sus cubos y sus murallas. Quedan las ruinas del Palacio de los Marqueses de Berlanga y la iglesia gótica de Santa María, antigua colegiata, que alberga en su interior valiosísima sillería de coro y hermosas rejas artísticamente labradas. La ruta seguía por Griza, lugar que ya no existe, y por Figueruela y Navapalos, lugares clásicos cidianos, llegaron al Robledal. (...) Después del lamentable episodio de la afrenta de Corpes, las hijas del Cid regresaron a Valencia y el camino que siguieron fue: San Esteban de Gormaz, río de Amor, Alcoceba, y siguiendo cerca de Gormaz, que dejaron a la derecha, cruzaron el Duero por Vadorrey y siguieron por Berlanga, Barahona, Romanillos y Medinaceli hasta Molina y Valencia. Págs. 154 y 155 (cap.IX. Los caminos del Cid) La mayor parte de los ovinos de la Mesta pertenecían a pequeños propietarios que conducían ellos mismos sus rebaños a través de las cañadas. Pero había también grandes propietarios, entre ellos el duque de Bejar y el del Infantado, y cabañas numerosas como la del Escorial y la de Guadalupe. Los lugares de reunión se designaban por turno entre las cuatro principales cabañas de la Mesta: Soria, Segovia, Cuenca y León. En el sur, Villanueva de la Serena, Don Benito, Guadalupe, Montalbán. En el norte, Riaza, Ayllón, Aranda de Duero, Buitrago, Medina, Berlanga y Sigüenza. Los distritos ganaderos de las sierras eran Soria, Segovia, Cuenca y Leon. pag. 180 (cap.XI Las cañadas y la Mesta) El de Berlanga de Duero, sobre una colina, amurallado entre enormes cubos angulares y con magnífica torre cuadrada. pag. 199 (cap. XII. Ruta de los castillos) TORROBA BERNALDO DE QUIROS, Felipe. "El Cid y don Quijote. La España de los caminos históricos y literarios".1970. Madrid. Sucs. de Rivadeneyra. E Minaya con las dueñas iva cabadelant Troçieron Alcoçeva, adiestro dexan Gormaz, O dizen Bado de Rey, allá ivan passar a la casa de Berlanga posada presa han, otro día mañana métense a andar, a qual dizen Medina ivan albergar, e de Medina a Molina en otro día van POEMA DE MIO CID Cantar 132 (Minaya y sus primos parten de San Esteban. El Cid sale a recibirlos) Por tierras de Sigüenza y de Berlanga de Duero, en días de agosto, alanceados por el sol, he hecho yo, Rubín de Cendoya, místico español, un viaje sentimental sobre una mula torda de altas orejas inquietas. Son las tierras que el Cid cabalgó, son además, las tierras donde se suscitó el primer poema castellano, (...) ¡Esta pobre tierra de Guadalajara y Soria, esta meseta superior de Castilla!... ¿Habrá algo más pobre en el mundo? Yo la he visitado en tiempo de recolección, cuando el anillo dorado de las eras apretaba los mínimos pueblos en un ademán alucinado de riqueza y esplendor. Y, sin embargo, la miseria, la sordidez triunfaba sobre las campiñas y sobre los rostros como un dios adusto y famélico atado por otro dios más fuerte a las entrañas de esta comarca. Este es el castillo de Berlanga, de color argentino, rampante sobre una roca viva, una inmensa laja de roca caliza que desde lejos relumbra también como plata, con lo cual parece el conjunto repujado sobre un plato metálico. A sus pies están las paredes de un palacio Renacimiento, que perteneció, si no yerro, al Condestable de Castilla, y más abajo aun hay un convento de monjas con amplio huerto. Desde la torre del homenaje, a prima tarde, he pasado largos minutos viendo a las monjas jugar allá lejos, en el recato de su vergel. Corrían unas tras otras locamente, exhalando su aprisionada vitalidad de dulce serrallo, dispuesto siempre para las bodas espirituales. GARCIA SANCHIS, Federico (Académico de la Lengua. 1886-1963) "DUERO ABAJO. LA CASTILLA DEL CID" pags. 68-69. San Sebastián. 1940. Editorial Española, S.A. "Tampoco había recibido América su mejor fruto alimenticio, el plátano o banana. Fue un fraile español, el padre Tomás Berlanga, futuro obispo de Tierra Firme, o sea Panamá, quién lo llevó a Santo Domingo desde la Gran Canaria, en 1516, veinticuatro años después del primer viaje del descubrimiento. Y los bananos de las islas canarias eran hijos de los de Almería, en el reino de Granada, los cuales a su vez habían sido traídos de Asia por los moros españoles”. En este sitio se narra el viaje de Fray Tomas: http://docedoce.net/?p=1762 |