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De la parte Berlanga

El pasado

El pasado

Pasado, s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos grandes porciones de la Eternidad una de las cuales borra continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los sollozos, el Futuro, el reino del canto. En uno se acurruca la Memoria, vestida con un sayal, la cabeza cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el Pasado de mañana. Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño.

del DICCIONARIO DEL DIABLO

Y ahora, un SERMON CONTRA EL FUTURO

Frustradas rebeldías

FUTURO

"Muy pronto, en la vida es demasiado tarde"  Marguerite Duras

Se cumplirán, las tristes profecías

y ya no se oirán quejas a coro

ni el palpitar metálico y sonoro

de las ruedas del tren sobre las vías.

Y en días de frustradas rebeldías

se dejarán sentir sin sutilezas

como agua de borrajas las promesas.

Y en estaciones frías y desiertas

habrá sólo entre escombros vías muertas

con moho y podredumbre en las traviesas.

L. AREVACO.  En Heraldo de Soria 14-X-2002  )

http://www4.loscuentos.net/forum/4/2272/

ABANCO RESISTE

ABANCO RESISTE

En la variada toponimia de la Tierra de Berlanga , abundan los nombres latinos, entre algunos árabes (Bordecorex, Alaló, Caltojar)  y otros con todas las trazas de ser prerromanos, como Brías, Lumías o Abanco.

toponimia de Soria
 

 

 

La primera vez que aparecí por Abanco, fue una noche sin luna y ventosa del mas genuino invierno,  acompañando a uno de mis tíos en no se que cometido. En la plaza nos recibió una anciana muy delgada, toda vestida de negro y con un pañuelo a la cabeza, con la que mi tío departió unos minutos, mientras yo miraba la escena resguardado dentro del automóvil con el que habíamos llegado desde Brías por un camino sin asfaltar. La escena de un árbol que se movía violentamente por el viento y de dos cardos arremolinados, no se si es real o soñada. Pensé, sin saber todavía que la mitad de su caserío estaba hundida, que aquel lugar estaba dejado-de-la-mano-de-dios.

Tenía a la derecha la iglesia, que apenas entreveía con las luces del coche, sin saber que era un edificio descomunal, desproporcionado para el centenar y medio de almas que tuvo el pueblo en sus mejores tiempos, y a la derecha también con poca visibilidad, el palacio que se construyeron los Aparicio al mismo tiempo que la iglesia y que en un alarde de adaptación al medio, ha sido fragua, granero, frontón, escuela y ayuntamiento.

Abanco tiene el privilegio de ser el primer pueblo de Soria por orden alfabético, y durante unas décadas tan oscuras como aquella noche, también fue el primero en la lista de los  condenados a desaparecer. He vuelto alguna vez y he visto niños en sus calles. El palacio lo han arreglado y hay una asociación cultural http://www.abanco.org/ que pretende tirar del pueblo para que resista por lo menos otros mil años, que son los que tiene su atalaya árabe, ahora profanada por un vértice geodésico. En el monte donde está la torre hay numerosos restos de cerámica antigua y  el arqueólogo Juan Cabré encontró un hacha de cobre, lo que nos demuestra que por estos pagos hay presencia humana desde hace por lo menos tres mil años y seguro que el bache actual no ha sido de los más gordos.

Me vino a la memoria la anciana de Abanco cuando leí "El santero de San Saturio" de Gaya Nuño, por la maravillosa descripción que hace de los campesinos sorianos. Como homenaje a aquella anciana, a todas nuestras abuelas y al intelectual honrado que fue Gaya Nuño, reproduzco este fragmento de su obra:      

      Ellos se llaman Dámaso (pronunciado sin acento, Damaso), Teógenes, Eusebio, Primitivo, Abundio, Eleuterio, y otros nombres mucho más extraños, porque los curas y los secretarios se los enjaretan, sin derecho a opción de los padres, según el santoral diario. Y por fenómeno latino y árabe, al nombres se antepone, como en los apodos, el artículo determinado. Con tal de no decir apellidos, para diferenciar dos individuos homónimos, serán designados por el nombre de sus mujeres, con lo que habrá El Juan de la Eustaquia y El Juan de la Justa. Tan sólo los años traerán al campesino la dignidad de tío, pues la de señor se reserva para los muy acomodados. Don sólo se denomina al médico, al cura y al boticario.       

      Todos han ido a la escuela, todos saben leer y escribir. Su vestuario comprende camisa rameada, traje de pana, larguísima faja ceñida a la cintura, boina y tapabocas, calzando abarcas. Se han pasado la vida cultivando un minifundio de centeno, patatas o judías, esforzándose en elocuencia para retardar el pago al recaudador de contribuciones, haciendo que su mujer cosa piezas y más piezas en el pantalón de pana. Ellas tienen nombres como Bibiana, Bienvenida, Gregoria, Valentina, Damiana, Rufina, Blasa, nombres por los cuales decía Teófilo Gautier que las más mocosas aldeanillas castellanas se llamaban como las princesas medievales y las heroínas de fábula. Pero estas pobres heroínas se secan pronto, de los muchos hijos y trabajos, y llegan viejísimas a la madurez.      Unas y otros me han cautivado siempre por su parsimonioso, nítido hablar de buen prosista clásico. Si ven una fotografía o dibujo de algo conocido, "está muy propio", comentan, frase la más adecuada para caracterizar su habla: un habla muy propia. Tanto, que ningún campesino soriano enfermo dirá que le duele uno u otro órgano; "padezco", es lo que afirmarán. A la proposición de una venta, para detener los regateos, dan su máxima y tajante razón: "Lo mismo me da tenerlo que tener los cuarenta duros."      

   Listos, reticentes, pobres como el más paupérrimo coolí, pero absolutamente nada papanatas, como lo demuestra el hecho de que, habiendo llegado a varias aldeas en el primer automóvil que en ellas entraba, nadie se embobaba ni hacía aspavientos, limitándose algún anciano a consignar el hecho. Creen en el señor médico. Creen, ciegamente, en los abogados. En los curas, sólo a medias; en cambio, nada haría que faltase su aceite a la lámpara de la Virgen. Los más riquillos, cuando se casan, vienen a Soria y visitan San Saturio, de igual manera que los novios catalanes van a Montserrat y los aragoneses al Pilar; dolidos en el fondo, mis labriegos, de que la imagen titular reproduzca un santo y no una Virgen. Entonces, yo salgo por los fueros de Saturio y hago prodigios de propaganda.       El campesino soriano pone motes y alias a sus convecinos, única salida a su limitado humorismo. A uno que había sido soldado, le llamaban, en mi pueblo, El Soldate. A otra mujer, muy resuelta en sus actos y dichos, apodaban, de modo castellanísimo, La Determinada. Razonaban, de un tercero, el alias de Tío Tenazas, afirmando ser "tan tenaz, que no cambiaba un huevo por otro". En fin, si el sujeto no es llamativo por ninguna mayor característica que la de proceder de otro pueblo más o menos lejano, se le disigna por el topónimo de éste, quedando convertido en El tío Tajahuerce, o El tío Lubia.     

     Como se divierten en raras ocasiones y son curiosos de todo, acogen con alborozo comedias y títeres; ellos mismos representan sainetes y hasta, durante la Semana Santa, la Pasión; con horrorosos Cristos que, por pudor, no son crucificados desnudos, sino con calzoncillos largos y camiseta. Mucho más primitivos son en los Carnavales, que realizan con una impresionante latencia mágica. Sí, me impresionaban, de pequeño, aquellos mozos que se tiznaban la cara, colgábanse esquilas del pescuezo y corrían el pueblo llevando un caldero de orines y hollín, con cuya mixtura rociaban a las mozas.      

      Otros Carnavales, cuando ya había estudiado a Breuil y a Obermaier, sorprendí, en unión del arqueólogo Don Blas de Taracena, y en pueblo que no me acuerdo si era Yelo o Conquezuela, algo que era un puro asombro, todo un capítulo de prehistoria viva y palpitante, los mozos se habían puesto cuernos y rabos de toro, pintado el rostro de negro y bermellón y corrían componiendo la más tremenda estampa paleolítica. Naturalmente, no estábamos sino a poca distancia de Torralba, el pueblo de los mamuths. Cuando el auto se paró ante los hechiceros pueblerinos y éstos vieron cómo emergían del mismo dos cabezas estupefactas, se pararon, avergonzados. Avergonzados.  ¡¡Y nos habían dejado ver, gratis, una escena auriñaciense!!       No podría decir hasta qué máximo extremo dignifica a mis labriegos este sentido primitivo y ancestral, no adulterado por ningún barniz extraño. Aunque el aldeano frecuente la taberna del pueblo, aunque dos domingos por la tarde se reúnan varios Teógenes, Evaristos y Bienvenidos, alrededor de unas azumbres de tinto, ello no les resta una tradicional, inmensa dignidad celtibérica que surge en los momentos más dolorosos. uno de mis primeros recuerdos de niñez, de los que modelan toda una vida, pertenece a este género: Había comenzado en Tardelcuende la corta de pinos, y uno de ellos, al caer, hirió gravemente a un leñador con un cruel corte que le hendía la frente hasta la comisura externa del ojo izquierdo. Él no se quejaba ni decía palabra. Fue su triste mujer la que hizo este brevísimo, lamentable, estoico comentario, tan decidor como las apostillas de Goya a sus dibujos:              -Lo que les sucede a los desgraciados.      

      Pero hay muchas más cosas que les suceden a los desgraciados. Los incendios, los pedriscos, las sequías, las heladas, las contribuciones. Pasan su vida entre calamidades, inclinados sobre la parda y pobre tierra, y cada generación les trae la pequeña alegría de unas escuelas nuevas, o del servicio de luz eléctrica, o del deseado camino vecinal. Por lo demás, se les come la avitaminosis, a ellas la fiebre puerperal, y muchos de ellos, sobre todo en el campo de Gómara, enloquecen, y los manicomios tardan muchos años en dar noticia de su defunción. 

       Con justicia desconfían de muchas cosas. Nacen, viven y mueren en la más pobre tierra de España, y apenas pueden creer sino en la gleba que les encadena. Ninguna ironía en este capítulo sobre mis paisanos campesinos. Son el trozo más digno del mundo poético de Antonio Machado. 

Más sobre Juan Antonio Gaya Nuño:

http://www.museoimaginado.com/gaya2.htm 
http://www.fundacioncajaduero.es/visitavirtualgaya/index.htm 
http://www.sbhac.net/Republica/Relatos/Valdenoceda.htm

          

de VISITA

Antonio RANZ ROMANILLOS (Barcones 1759-Madrid 1830)

Antonio RANZ ROMANILLOS (Barcones 1759-Madrid 1830)

Sorprende de este hombre que estuviera presente en las asambleas que redactaron el Estatuto o Constitución de Bayona y años más tarde tambien en las preparatorias de la Constitución de Cadiz. Fue afrancesado y ministro de hacienda con Pepe Botella, hermano de Napoleón, en el trono, y ex-afrancesado después cuando lo rehabilitó para la vida política Fernando VII, con quien volvió a ser ministro de hacienda. http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Ranz_Romanillos

Había nacido en Barcones, en una familia de posibles, en la que hubo muchos clérigos y diplomáticos, ademas de un gobernador de Burgos, un alcalde de Sigüenza, un inquisidor en Córdoba y hasta un racionero de la Seo de Zaragoza. Estudió en Sigüenza donde había Universidad menor, de la que habla Cervantes en el Quijote, y luego en Zaragoza donde se licenció en leyes. Dio clases y ejerció de abogado. Aparece en las enciclopedias como ilustre helenista traductor de Plutarco, y como buen afrancesado, conocía bien la cultura y la lengua gabacha y tradujo también a Racine. El hecho de que fuese ministro durante regimenes antagonicos demuestra claramente una capacidad de adaptación que me atrevo a asegurar que es la misma de sus paisanos de Barcones para vivir en esta tierra dura y extrema a la que Ortega llamó "glebas pedregosas".

Barcones no es propiamente de la Tierra de Berlanga. Desde la reconquista perteneció a la extensísima Tierra de Atienza y despues a una de sus hijuelas que fue el señorío de Paredes. Además el hecho de que todas estas tierras del sur de Soria pertenecieran a la diocesis de Sigüenza, hizo que el pueblo siempre tuviera mas relaciones comerciales y sentimentales con Guadalajara que con Soria. A Guadalajara perteneció hasta 1833, fecha en la que se diseñaron las provincias actuales que en algunos casos separaban lo homogeneo y unían lo dispar. Barcones suplicó a la Diputación de Soria volver a Guadalajara pero ahi quedó la cosa. El pueblo mantuvo casi los seiscientos habitantes hasta la desbandada general de los años cincuenta y ahora es solo una sombra de lo que fue, pero en ningún caso solo unas glebas pedregosas (vease la foto). Por aqui nace el rio Escalote que después de ocho leguas y media se une al Duero en el Puente Ullán. Si uno va de paso es posible que se crea lo de las glebas de Ortega que pasó por aqui montado en una mula y escribió algunas páginas de buena literatura, pero cayó  en la trampa que tienden al turista muchos pueblos de Castilla: desde fuera parecen aridos hasta que uno entra de verdad en ellos.

ELOGIO desinteresado DEL CONGRIO RANCIO.

ELOGIO desinteresado DEL CONGRIO RANCIO.

Perdonen si doy otra vuelta de tuerca a la nostalgia. He visto un anuncio en el que hablaban de la cocina de la abuela, y me he acordado de aquellos suculentos platos de patatas con congrio rancio que en fechas señaladas preparaba la mía.

El congrio rancio es una comida con un currículo particular: se trata de un pescado secado al aire de la Galicia occidental, tristemente famosa a raíz del vertido del Prestige. Ignoro si en el auge de su consumo o en tiempos preteritos se secaba en algún punto mas. Actualmente solo se hace en dos pueblos de la Costa da Morte que son Muxía y Camariñas. Parte de su originalidad radica en que en los lugares en los que se seca no se consume. Toda la producción se exporta a una región de límites muy parecidos a los de la antigua Celtiberia, cuyo centro estaría en Calatayud. (Tengo alguna referencia de que se comía también en la Cataluña interior).

Recuerdo las congrias gigantescas colgadas en una tienda de Almazán que había cerca de la Puerta de la Villa, o en la tienda de los Martínez de Sigüenza. Actualmente su consumo es residual,  pero en esos tiempos  de los que hablamos era manjar de gran predicamento. El arcipreste de Hita habla del congrio seco en alguna de sus obras y Enrique de Villena tambien lo menciona en su "Ars Cisoria". Los sogueros de Calatayud, despues de vender su mercancía a los marineros gallegos, para no volver de vacío, traian las grandes hojas de congrio cecial,  que el pueblo llano consumía muy a menudo. Con el desarrollo del transporte y en el declive de su consumo pasó a ser manjar de fechas especiales como la navidad, las ferias de ganado o el día grande de las fiestas. Se ponían los trozos en remojo y después de un par de cambios de agua, se guisaban con las patatas de los regadíos de la Dehesa Chica o del Pedazo. Estoy hablando ya de Berlanga, de mis recuerdos de niño. Tengo ese sabor antiguo de las patatas con congrio rancio de mi abuela como uno de mis mejores recuerdos gastronómicos, y ningún manjar posterior ha podido borrrarlo. Yo creo que lo tengo metido en los genes.

AUSENCIAS

AUSENCIAS

La foto ya tiene unos añitos y no es mía, porque no había nacido, ni de nadie de mi familia, porque éramos pobres y no teníamos cámara de fotos. La he tomado prestada, espero que no se moleste nadie, porque ilustra uno de los problemas que padece nuestra tierra: el abandono del patrimonio artístico. Como en otros pueblos de Castilla, se vive hoy una época de relativa abundancia, que se palpa en la construcción de nuevas casas y en el adecentamiento, siempre insuficiente, de algunas otras del caserío urbano o casco viejo. Paradójicamente esta expansión urbanística no acarrea un aumento de la población residente, antes al contrario: la población del municipio ronda peligrosamente la barrera de los mil habitantes; una tercera parte de la que tenía cuando se hizo la foto.

Comparada con una foto actual, comprobaríamos que han desaparecido Las Escabas, aquella tierra mítica de peleas con espadas de madera, el vertedero que era a la vez un  parque temático de la basura y la imaginación, y con entrada gratuita. Todo sea por la higiene y el bien común, pero que conste que he visto parques temáticos que daban más asco que aquel. También han desaparecido lamentablemente esta vez, la torre derecha del palacio y el arco de triunfo de la ermita románica del castillo, como se fueron desmoronando también los muros del ábside que lo sujetaban y los muros de tapial adyacentes de lo que parece que fue la muralla que protegía la alcazaba árabe anterior al castillo. No se trata en esta bitácora de hacer inventario de las ruinas. En todo caso, el invierno que se cayó la torre del palacio no se hizo ninguna referencia en el programa de fiestas, ni en el boletín de la diócesis cuando se cayó  el arco de la iglesia. (video cedido amablemente por el bloguero de la parte El Burgo)

Para acabar con las ruinas es importante tener memoria, recordar como eran nuestros monumentos e incluso dónde estaban. Nadie puede hacer un inventario de todo lo que se ha perdido desde el estropicio de la francesada hasta nuestros días. La fotografía es un invento muy reciente y la memoria del pueblo no es algo que resista el pasar de las generaciones. Los archivos del ayuntamiento no es que dejen verlos a todo el que lo pida, dándose el caso flagrante de que una vez solicitó su estudio un licenciado en Historia que, aunque no residía en la villa,  había pasado aquí toda su infancia y adolescencia, y además había nacido en ella; pues bien, el alcalde de la época le dijo que no podía ser. Este mismo alcalde poco tiempo después concedió el favor a una amiga suya foranea y del ramo de la hostelería.

 

¿Cuantos se  acuerdan, por ejemplo, de la fecha de demolición del juego de pelota?, y ¿quién sabe cuando se construyó?

 

LA NEVERA Y EL MICO

LA NEVERA Y EL MICO

Se acababan de inaugurar las escuelas nuevas, en las que se había acabado por fin con la segregación de sexos y también, desgraciadamente con un acerolo gigante, en el que habiamos pasado tan buenos ratos cuando sus deliciosos frutos estaban en sazón. Aprovechando uno de aquellos bulliciosos recreos (era el tiempo en que la natalidad todavía marcaba niveles positivos) unos cuantos chicos de mi edad nos aventuramos a explorar un territorio desconocido. Estaba allí mismo junto al nuevo edificio escolar, con los crucifijos y las fotos de Franco y del Otro transplantadas del antiguo. Solo había que cruzar el camino de Paones y alli estaba LA NEVERA. No recuerdo bien si todavía la habitaba El Mico, uno de los últimos pobres de solemnidad que tuvo el pueblo, que andaba arrastrando una pierna y recogiendo comida por las casas cuando los indigentes tenían esa dignidad y respeto del que hablaba Gaya en "El Santero de San Saturio". Los chiquillos le haciamos la burla y él se giraba lentamente para decirnos algun improperio, mientras aprovechabamos para huir despavoridos.

No recuerdo el final que tuvo este Eusebio "El Mico" pero prometo preguntarlo a los mayores y volver a contarlo en estas páginas. La Nevera sigue alli, al pie de unos cerrillos que se han ido poblando de nuevas construciones. El camino de Paones es ahora una carretera pero con el mismo ancho de aquel. Tiene una puerta de madera que ya entonces estaba medio desvencijada. Muchas veces cuando paso por alli la miro de reojo. Es un monumento, una reliquia de la Berlanga antigua, un museo en si misma, de cuando no habia luz electrica ni electrodomésticos. Debe estar en terreno municipal por lo que no seria necesario expropiar nada para adecentarla y cederla en buen estado a las generaciones que nos siguen. Y ya de paso se podría añadir en el rellano de la entrada un panel de esos como los que han puesto en la Puerta de Aguilera o en La Picota, explicando al que pasara por alli que en este edicicio se almacenaba la nieve del invierno para conservar algunos alimentos perecederos, y que duraba hasta la primavera, o explicando que en los últimos tiempos sirvio de morada al Mico, que nos hizo cagarnos de miedo y de risa, que nos haya perdonao y que dios lo tenga en su gloria.

LA CONSTITUCION

LA CONSTITUCION

Artículo 138

El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

Las diferencias entre los Estatutos de las Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

Artículo 139

Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

27 ANOS DESPUES está claro que el estado no ha velado por ningún tipo de equilibrio económico, ni adecuado, ni justo entre las diversas partes del territorio. Soria tiene ahora menos habitantes que hace veintisiete años. En la pirámide de población ha habido un considerable aumento de la población mayor de sesenta y cinco años y por tanto un descenso de la población llamada activa. Sin ceñirnos al caso particular de Soria, en general las provincias del interior han seguido el mismo camino (excepción claro está de Madrid, donde van a parar gran parte de los dineros y recursos humanos que serían necesarios para conseguir ese equilibrio del que habla la Constitución) perdiendo población, infraestructuras, privilegios como la organización de eventos deportivos que son siempre para los mismos. Vivir hoy en Soria o en Guadalajara es más dificil que hace veintisiete años y el Estado, que entre sus obligaciones tiene la de velar por el equilibrio entre territorios, no hace nada por evitarlo.
Estos razonamientos no son nuevos y seguramente los habrán escuchado ustedes muchas veces, incluso, los que tengan edad para ello, los habrán oído sin el argumento de la Constitución de por medio, porque ya con las leyes fundamentales de la dictadura pasaba lo mismo, desde que los pueblos empezaron a quedarse vacíos en los 50/60 y en las ciudades se empezaron a crear arrabales horribles llenos de nichos y los que se fueron se acostumbraron a no ver por donde se ponía el sol...

miren: Florencio Sánchez

o lean este artículo de Julio Llamazares

SAN GIL DE PEDROSO

SAN GIL DE PEDROSO

En el lugar donde ahora está la ermita de Carrascosa hubo una modesta iglesia románica. Junto a ella se encuentran las ruinas de los edificios de un pueblo abandonado hace muchos siglos. Se llamaba Pedroso, o San Gil de Pedroso, seguramente haciendo referencia a la cantidad de piedras que había en el lugar. Era una pequeña aldeita que se había formado después de la repoblación cristiana y que había conseguido convertir en un vergel las tierras del entorno. Pertenecía a Berlanga y de allí había surgido la idea de establecer en este lugar un caserío que aprovechase las fértiles tierras de alrededor y el voluminoso y limpio caudal del Escalote, para cultivar unas huertas que los abastecieran de buenas hortalizas y frutas. Ellos fueron los que trajeron las primeras viñas de un pueblo ribera arriba, de donde era la mujer de uno de los campesinos repobladores.

De todo aquello, tras el abandono y el traslado definitivo a Berlanga de sus tres últimos moradores, aparte del tufillo a cochino que sentirás en el ambiente, nos quedó la costumbre de la romería, la fuente y un pinarcillo cada vez mas descuidado donde se iba hasta hace poco a merendar y a respirar. Las viñas desaparecieron del todo porque daban más trabajo que alegrías y las manos que tendrían que haberlas cuidado nos las robaron las regiones ricas que estaban en plena expansión industrial. Esto poco que ves ahora, viajero, te puede confundir o dejar perplejo. Los hombres abandonamos las cosas queridas. Así nos va.

Imágenes de bienvenida

Berlanga de Duero. 41º27’55" N  0º49’35" E. El término es ondulado. Las elevaciones principales son los cerros de Oca, Coborrón y Fuente Lobo, y la loma del Calvario. El terreno es de naturaleza arcillosa y arenosa. CLIMA. Se producen lluvias en invierno y primavera, y nevadas en diciembre y enero. Los vientos más presentes son el N y el SE, conocidos entre nosotros como cierzo y solano; las lluvias las trae el viento sur al que se llama ábrego (áfrico, que viene de Africa) LAS AGUAS Bañan el término los rios Duero, Escalote y Talegones, y algunos arroyos de menor importancia. Las fuentes principales son las de San Andrés, Mercado y Cubo; de las que se obtiene el agua para beber. VEGETACION  2.500 H@ de terreno sin cultivar, en las que crecen pinos, carrascas, robles, espinos, aliagas...