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De la parte Berlanga

Viale del tramonto

PAONES ERA

Casi siempre que paso por Paones, estoy a punto de perder la esperanza. Este pueblo es un ejemplo vivo de lo que representa la despoblación, la muerte de una forma de vida. En realidad toda esta comarca de la Tierra de Berlanga lleva medio siglo de capa caída, pero en algunos pueblos esa decadencia se nota más que en otros.

La iglesia sigue poco a poco desmoronándose esperando como agua de mayo esa ayuda prometida y que nunca llega. En el Plan románico Sur, su arreglo o su reconstrucción estaba prevista para el pasado 2008, pero no se ha hecho nada hasta el momento. Este mes de marzo se ha visto llegar por fin a los montadores de andamios, con lo que todavía queda un rayo de luz para los incautos que creemos en la salvación de los pueblos.

Parece que la causa definitiva del hundimiento de la cubierta fue una mala gestión del obispado, dueño de la iglesia y de la casa que le hace frente al otro lado de la carretera (también en ruinas) que retiró parte de las tejas para reparar la colegiata de Berlanga. El desenlace era de esperar con unas bóvedas a la intemperie, el hundimiento no tardó mucho en llegar. Esto debió ocurrir hacia finales de los setenta y deja en muy mal lugar a un obispado que no mostraba ningún interés en conservar auténticas joyas arquitectónicas como lo debió ser en su día esta iglesia de Paones, que aunque no completamente románica, si que conservaba toda la cabecera de este estilo, incluyendo unas pinturas románicas y restos de esculturas en sus muros que según las malas lenguas algún cura se ocupó de arrancar a golpe de piqueta. Rescato del archivo este artículo de José María Lucas publicado en el Soria Semanal, un 14 de marzo de 1987. Es interesante como documento que muestra las amargas peripecias sucedidas en el pueblo y en su iglesia. Espero que Paones siga siendo pueblo muchos siglos y no un montón de ruinas, como parece que le auguran los tiempos. Y ustedes que lo vean.

 
PAONES PERTENECE AL AYER
Artículo de José María Lucas, 14 de marzo de 1987

Fue municipio hasta hace pocos años en que perdió su identidad y pasó a ser considerado como barrio de Berlanga de Duero de la que lo separan solamente 5,7 kilómetros. Ha sido uno de los pueblos de la provincia que más han sufrido el abandono de sus gentes.

En el año 1866, su población era de 351 habitantes, estando formado el pueblo por 29 edificios de una planta y cuarenta de dos, tenia agregado el anejo de Ciruela que lo formaban 15 edificios de una planta y 25 de dos. Cien años más tarde la población alcanzó la cifra de 450 almas, hoy, en el mes de septiembre de 1986 su población se ha reducido a la enorme cantidad de nueve personas, de las que cinco de ellas superan los 65 años de edad.

La cruza por el centro la carretera de Berlanga a Retortillo, a la entrada del pueblo nos encontramos con el edificio de la iglesia, desmantelada y hundidita. No lo puedo remediar, pero cada vez que veo una iglesia en esas condiciones, algo me dice que el pueblo ya no tiene salvación, a pesar que como en este caso, parezca que alguno de sus antiguos habitantes quieren demostrar lo contrario con la recuperación de viviendas, sobre todo en los tres últimos años, algunas de las cuales, que he tenido el gusto de ser invitado a visitar, reúnen unas condiciones de habitabilidad que no se pueden conseguir en ningún tipo de piso, amplias, modernizadas interiormente, dotadas de todo tipo de adelantos necesarios para poder vivir con gran comodidad, así y todo, puede que se sigan restaurando y mejorando algunas otras, el pueblo ha perdido su única belleza, la riquísima iglesia y el pueblo no volverá a ser nunca lo que fue, le faltará algo, le faltará su único monumento del que se encontraban orgullosos. Desde hace tres años, las fiestas se pasaron al día 15 de agosto, antes eran en el día de la Ascensión, en el mes de mayo, y se celebran desde entonces con gran animación de las más de 120 personas, niños incluidos, que viven durante los meses de julio y agosto.

Estuve hablando con Pablo Muñoz y su mujer, que residen en Madrid desde hace muchos años, están jubilados, tienen una casa reconstruida perfectamente y llena de todas las comodidades que se pueden tener hoy día, por lo que les pregunté si es que pensaban venir a residir al pueblo definitivamente al encontrarse ya jubilados. No, no se atreven a la aventura (aquí podríamos aplicar un párrafo del primer acto de Don Mendo: “Aventura es aquesta, que dura porque perdura el bodoque en mi ballesta”), así es, no se atreven porque aventura sería el estar en un lugar que la vida depende del bodoque de la ballesta. Se refieren y quejaban de la falta de servicios y asistencias, sobre todo médicas, ya que el médico sólo acude cuando son reclamados sus servicios.

Como es lógico pensar, las calles, excepto la carretera que parte el pueblo se encuentran sin pavimentación alguna. Hay teléfono rural, pero se da la circunstancia de que el hombre que lo tiene en su domicilio, es una persona que supera los 80 años y se va a trasladar, en unión de su mujer, a vivir a Valencia con sus hijos, y aún no se había decidido quién se iba a hacer cargo del mismo. Tienen agua y luz más que suficiente, pero carece de la seguridad de servicios imprescindibles para personas que se encuentran en edad avanzada, y ese temor, que no sólo lo tienen ellos, sino también alguno más que podrían decidirse a residir en el pueblo, es lo que en realidad impide que se puedan habitar, aun cuando sea por jubilados, un poco más el pueblo. De los nueve que residen en la actualidad durante todo el año hay cuatro que superan la edad de 65 años y del resto, no hay ninguno que sea inferior a los 45 años.

La iglesia fue construida sobre otra románica (casi todas las de esta zona han sido así) de la que conserva el ábside, precioso por cierto. En la parte exterior tiene cuatro columnas asentadas en ménsulas, dos con la talla de una cara de figura humana y las otras dos con la cabeza de una especie de macho cabrío. En el interior se encuentra, afortunadamente, desmantelado de sus altares, retablos y del órgano. Me quedo asombrado al ver que en muchos de estos pequeños pueblos existen en sus coros, órganos, algunos de ellos de muy buena calidad. Según el amigo Muñoz, muchos de los tubos del órgano fueron robados cuando se acostumbraba a emplearlos como tubo de escape de los coches, para mejorar el sonido de los mismos. Achaca la culpa del hundimiento de la techumbre y por lo tanto de la destrucción de la iglesia, al cura que la tenía a su cargo y al anterior Obispo Teodoro, que les prometió unas ayudas que no llegaron para poder retejar y cambiar alguna que otra viga.

En la parte del presbiterio, que es una verdadera maravilla, adosado a su derecha, hay una hornacina románica, arco, dos columnas y capiteles que harían desear poseerlo a más de una iglesia de la provincia y no digamos si fuese para particular, cuantos darían lo que les pidieran por poder tenerlo en su casa u hotelito de residencia. En los huecos dejados por los retablos, se pueden apreciar gran cantidad de piedras talladas, correspondientes a la antigua estructura románica que debieron, mejor dicho, fueron empleados para rellenar los muros de la nueva fábrica.

Pero ya estamos en los tristes detalles, al pie del presbiterio, hay una hermosa y gran losa o lápida, de una sola pieza, de gran grosor y no menos peso, que ha sido levantada (seguramente para poder depredar lo que se pudiese encontrar bajo la misma, que pudiera ser como siempre o casi siempre, nada), pero la pena no es lo que hayan podido encontrar bajo ella, la pena es que está izada y casi de canto, por lo que hay peligro que en cualquier momento se quiera poner, ella sola, en la posición que tenía y se parta en uno o más trozos.

Ahora me voy a permitir hacer una pregunta que sé de antemano que jamás tendrán ningún tipo de respuesta, pero que espero que alguna vez, por cansancio o por coger despistado al responsable del tema en la Diócesis de Osma, se decidan a dar algún tipo de explicación. ¿Qué se espera hacer con la iglesia de Paones, sabiendo que la reconstrucción de la misma y de sus tejados no se va a realizar? ¿Qué se piensa de esa joya románica que es el ábside y por lo tanto el presbiterio? ¿Se va a permitir que se vaya destruyendo y deshaciendo lentamente?

Cuando un hombre al igual que yo, recorre tantos y tantos pueblos de la provincia, ve tanto desastre y abandono, tanta destrucción de lo que es arte, también paisajes y naturaleza, se termina cansado, agotado, y duele el alma y hasta la raíz del pelo, al ver que no hay forma de conseguir explicación de alguien que sea el responsable de mantener y cuidar algo, que aún cuando ellos y muchos al igual, no le dan ningún tipo de valor o precio, hay que reconocer que lo tiene, y algo más alto de que parece. Pero sobre todo es que no comprendo cómo se permite destrozar y dejar abandonado a su suerte tantas y tantas joyas arquitectónicas y artísticas diseminadas por los cuatro puntos cardinales de la provincia. Luego se dice: “¡Ay!” Han abierto una ermita o iglesia y se han llevado tal figura y tal trozo del retablo. ¡Qué horror!”

¿Cuánto habría que lamentarse cuando vemos que se destrozan, sin beneficio para nadie, ni siquiera para los ladrones, tantos retablos y figuras, imágenes, ábsides, torres, etc, etc?

  • Publicado por Agapito Lima                                                          
  • El ojo de Soria
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Los aviones

Los aviones

Hace poco viajé en avión desde Madrid a París, y como no es algo que haga a menudo, agradecí que me tocara un asiento junto a la ventanilla. La mañana estaba soleada y el cielo totalmente despejado, con lo que me dispuse a ver España a vista de pájaro, confiando en que algo de lo que escudriñara a diez mil metros de altura me resultara familiar. De un tiempo a esta parte, a los navegantes sin rumbo se nos han hecho familiares los mapas de Google Earth y Sigpac, éste último mucho más preciso en las imágenes de zonas poco pobladas o a trasmano de las rutas principales. En estos mapas reales se descubren los sitios conocidos desde una perspectiva nueva y nos permiten hacer itinerarios que no siguen los caminos habituales, descubrir las sendas borradas, subir los ríos a contracorriente y superar las montañas sin ningún esfuerzo, como si fuéramos asomados a la ventanilla de un avión...

Otras veces los aviones partían hacia levante o mediodía y me mostraban, con el permiso de las nubes, trozos de Iberia mucho más áridos en todos los sentidos, pero esta vez el avión buscaba el norte, donde está mi querencia, y mis ancestros y los paisajes de mi infancia. Yo sabía que por mi pueblo pasan rutas aereas porque ya en uno de mis primeros recuerdos,  aparezco de la mano de mi abuelo volviendo de la Dehesa Chica, con un avión manchando el cielo limpio, terso y puro de la infancia, con una estela blanca que se iba disolviendo en el aire, y a mi abuelo señalándolo con su garrote y pronunciando la palabra mágica "aviación"

A poco más del cuarto de hora de salir de Barajas, apareció como por encantamiento a mis pies, con el avión en completo silencio y una escalofriante nitidez a pesar de la altura, la hoz que forma el Escalote con el cerro del castillo a un lado y el Coborrón al otro, las casas apiñadas, la extensa mata verde de los pinares cercanos, el Portillo de Andaluz, un pueblo que identifiqué con Valderrueda, y asi hasta que una nube traidora me tapó completamente la visión al mismo tiempo que una azafata me servía un vaso de zumo que me alivió la sequedad de la boca por tanta emoción.

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Fábrica de fécula de patatas

La fécula de patatas es una harina que resulta de cocer, secar y moler este tubérculo. Se usa como espesante en repostería, y además de ser rica en hidratos de carbono y hierro, aporta un sabor sutil a pasteles y galletas. Ultimamente también se está utilizando en la fabricación de bolsas ecológicas.

Texto no disponible

A través de este documento del Boletín oficial del Ministerio de Fomento, de 1855  nos hemos enterado de que a mediados del siglo XIX, había una industria en Berlanga dedicada a su comercialización. La población de Berlanga era entonces de casi tres mil almas, superando o igualando a la de pueblos como El Burgo  o Almazán, qúe habían sido agraciados en 1833 con la capitalidad de los  partidos en los que se dividían las nuevas provincias. No había emigración pero las continuas guerras de este convulso siglo, empezando por la revuelta contra el gabacho y terminando con la perdida de las colonias, se ocuparon de diezmar la población. Ya se había inventado la fotografía, asi que es posible que en algún lugar haya quedado memoria de esta fábrica o que alguien guarde como oro en paño algun envase o etiqueta del producto, como las del anís que se fabricaba en Recuerda y que ha rescatado Kike Oliva en su blog.

Habrá quien considere la noticia como una cesión a la nostalgia; yo prefiero que sea una idea para valientes emprendedores.

En otro documento, de 1868, escrito en francés por Augustin Baudoz y titulado "Histoire de la guerre de l'Espagne avec le Maroc", encontramos una valiosa pista de donde se encontraba el molino de la fábrica:

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