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De la parte Berlanga

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Gentilicios de la parte Berlanga

Gentilicios de la parte Berlanga
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Tres piezas visigodas (más datos)

LA OCUPACION VISIGODA EN EPOCA ROMANA A TRAVES DE SUS NECROPOLIS. Tesis doctoral de Gisela Ripoll López, dirigida por Pere de Palol
Barcelona. mayo de 1986. UNIVERSIDAD DE BARCELONA
 
Berlanga de Duero (Soria)
Pertenecían a la antigua colección Darío Chicote de Valladolid, tres elementos de adorno personal con referencia de Berlanga de Duero. Actualmente forman parte del Museo Episcopal de Vich (Barcelona).
 
1.-Fíbula en bronce de 10,8 cm. de longitud máxima. La cabeza o placa del resorte es de forma circulr y presenta cinco apéndices o digitaciones sobresalientes. En cada uno de estos apéndices una incisión de tres estrías. La zona semicircular está ornamentada por medio de tres círculos concentricos separados por una linea de puntos realizados a punzón. El puente con arista dorsal plana muy pronunciada. El pie o placa del enganche, con cuatro apéndices sobresalientes o exentos, de forma circular con incisión de círculos concéntricos. El extremo distal del pie con dos motivos romboidales y dos círculos concéntricos formando una cabeza animal. La zona ornamental de la placa es de dificil lectura, pero parece que tambien estuvieron presentes una serie de motivos a base de círculos concéntricos.
 
2.- Broche de cinturón en bronce, de 9,8 cm. de longitud. La placa rígida incluye su hebilla pero ha perdido la aguja. Pertenece al grupo de placas caladas. Su lengüeta vaciada, está rodeada por seis orificios, y un séptimo por donde se introducía la aguja. El extremo está remachado por una forma semicircular. Su estado de conservación es cueno
 
3.- Broche de cinturón de lengüeta rígida. La hebilla diferenciada de la placa por medio de dos muescas muy pronunciadas, conserva su aguja de base escutiforme muy voluminosa. La placa con un ligero estrechamiento en su zona central, finaliza con un extremo de tipo triangular. La longitud de la pieza es de10,6 cm. Las concreciones de suciedad cubren tanto la hebilla como la lengüeta.
 
Bibliografía: ZEISS.H. Die Grabfunden aus dem spanischen westgotenreich. Berlin-Leipzig. 1934, pág 185, láms 3, 11, 14
ALONSO, A. La visigotización de la provincia de Soria. "Celtiberia" XXXIV. 1984, nº 68, págs 189-190
 
Más datos en este blog
TRES PIEZAS VISIGODAS
Aqui se hablaba del descubrimiento por nuestra parte de la existencia de piezas visigodas, aspecto de nuestra historia que no se menciona en casi ningúna bibliografía, salvo una brevísima mención de Pérez Rioja.
Angeles Alonso Avila, en su trabajo "la visigotizacion de la provincia de Soria" publicado en la revista Celtiberia, nos dice lo mismo de las piezas descritas en la tesis de Gisela Ripoll, pero aporta un dato nuevo, y es que su encuentro se produjo en "una aldea próxima a Berlanga"
Informabamos de la carta enviada al obispado de Vic pidiendo datos de las piezas y de la poca fortuna que habíamos tenido en esta empresa, pues ni entonces ni hasta la fecha, hemos tenido respuesta. El camarada Axinio en los comentarios nos daba la primera pista sobre el paradero actual de las piezas que puede estar en el Arqueologico de Barcelona. Parece que alguna de estas piezas (o las tres) se encuentran en este museo, como afirma Martín Almagro Basch, y el botín es mas amplio pues tambien en el Numantino de Soria hay piezas de Berlanga o de su comarca.
Nos hemos preguntado muchas veces si esa aldea "proxima" a Berlanga puede ser Castro o Peralejo de los Escuderos, ya que noticias fehacientes de otra más próxima con necropolis visigodas no tenemos de momento.
CINTURON VISIGODO
Continuamos con las pesquisas.

El Quintanar. Una villa romana en Bayubas

El yacimiento esta ubicado en una zona en pendiente, en el valle que forma el rio Bayubas, en el término de Bayubas de Abajo. El valle y una carretera limitan el yacimiento por el este. El limite norte viene determinado por una elevaciones rocosas denominadas los Castillejos. Considerando las pendientes inmediatas al río y el estrecho fondo del valle que apenas llega a los quinientos metros, dedicados al labrantío, el paisaje es dominado por el bosque natural y el de repoblación, con fines de explotación forestal. El río Bayubas desemboca en el Duero a escasos cinco kilómetros al sur.

Este yacimiento fue conocido en 1963, en el transcurso de prospecciones realizadas por Carmen García Merino; en aquel momento se pudieron dibujar varios muros, cuyos basamentos eran de opus incertum, y la parte superior de cal y canto en unos casos, y en otros completamente de piedra; conservándose algunas paredes hasta una altura de mas de un metro. Incluso se constata la existencia de una puerta enmarcada por sillares, que median un metro por setenta centímetros. La intervención arqueológica se realizó en dos zonas; en la primera se distinguen dos niveles de construcción, separados por un manto de cenizas, carbones, adobes quemados etc., que hacen pensar en un incendio o una destrucción intencionada de la villa. Para el primer nivel se da una cronología entre finales del siglo I y principios del III a través de la abundante cerámica indígena y algunos fragmentos de sigillata. Mientras que para el segundo nivel se indica una duración de finales del siglo III al V, con cerámica sigillata hispánica tardía, cerámica indígena de la segunda época, pasando por algunas imitaciones de productos galo-renanos e itálicos. Los únicos suelos constatados eran de opus signinum.

 El Quintanar. 1992

Lám. XXII. El Quintanar, 1992 (Bayubas de Abajo, Soria)

La prospección aérea ha deparado un buen número de alineamientos, que se dispersan por aproximadamente una hectárea. A la vista de los fotogramas se puede estimar que hay dos agrupamientos diferenciados: el que se encuentra en una zona mas elevada de la ladera, donde hay un número mayor de estos, algunos conformando posibles estancias cerradas de formas cuadradas y rectangulares. Aunque la visión es muy incompleta parece que estamos ante una edificación de gran regularidad en su planeamiento, e incluso simetría de al menos alguna de sus partes, como parece demostrarlo la visión de dos aparentes crujías que parecen de igual tamaño, separadas por un espacio vacío de alineamientos. Dentro de estas se aprecia en cada una, una estancia cuadrada de igual tamaño, y simétrica posición espacial.

Una veintena de metros por debajo de la primera edificación se llega a ver dos espacios cuadrados, de diferente tamaño, el mas pequeño sin divisiones interiores, y el mayor, dividido en tres compartimentos. La posición espacial de estas dos construcciones es similar y netamente diferente del agrupamiento situado un poco mas arriba, lo que nos induce a considerar que nos encontramos ante estructuras de edificación claramente diferenciadas.

En las prospecciones de los años sesenta se encontró un hacha de hierro, en paradero desconocido, y por la abundancia de carbon de carrasca, se dedujo que la villa estaba rodeada de monte. En el mismo término de Bayubas de Abajo hay indicios de otra villa romana en el paraje del Piojal. Muy cerca, en Aguilera, tambien se documenta una villa romana, como en Velamazán y Gormaz. Todas en un radio muy corto tuvieron sin duda alguna relación y seguramente también con la pequeña ciudad romana que ocupaba el terreno de la actual Berlanga.

 

El Quintanar. Fotointerpretación

Fig. 10. El Quintanar (Bayubas de Abajo, Soria). Fotointerpretación.

BIBLIOGRAFÍA

•  Garcia Merino, C. "Tres yacimientos de época romana inéditos en la provincia de Soria". BSAA, XXXIII, 1967, pp. 167-200.

•  Garcia Merino, C. "Población y poblamiento en Hispania Romana. El Conventus Cluniensis". Studia Romana I, Valladolid, 1975, pp. 306.

•  Gorges, J. G. "Les Villes Hispano-Romaines". París, 1979, pp. 397.

•  Caballero Zoreda, L. "Arqueología tardorromana y visigoda en la provincia de Soria". Actas I Symposium de Arqueología Soriana. Diputación de Soria, 1984, pp. 433-458.

•  Marine, M. "Las villas romanas en la provincia de Soria: Estado de la cuestión". Actas 2º Symposium de Arqueología Soriana, Soria, 1992, pp. 745-764.

•  Gómez Santa Cruz, J. "Aproximación al poblamiento rural Hispano-Romano en la provincia de Soria", Actas 2º Symposium Arqueología Soriana, Soria, 1992, pp. 937-956.

•  Ficha del Inventario Provincial. Servicio Territorial de Arqueología de Segovia de la Junta de Castilla.

FUENTE

Web de arqueología aérea, a cargo de Miguel Leandro Marcos Álamo

La invención de Castilla

 
Los años le dieron mucho de sí a Alfonso X. Los sesenta y dos y medio de vida y los casi treinta y dos de reinado. Hizo de todo, le pasó de todo. Tomó, como sobre él dijo el Papa Inocencio IV, «el signo de la cruz contra los sarracenos» y continuó las campañas de conquista militar de Al-Andalus. Afrontó una rebelión mudéjar y otra de sus propios nobles, y un descomunal lío sucesorio entre uno de sus hijos y algunos de sus nietos. Ordenó ajusticiar a su hermano Fadrique y quitó a su hermano Enrique los donadíos que le había dejado el padre de ambos, Fernando III. Repobló no sólo zonas del sur peninsular, sino también gallegas, asturianas y vascas. Intentó, sin éxito, ser emperador. Limitó mucho la autonomía de las ciudades. Legisló sobre las más variadas materias: la Mesta, los precios y los salarios, los pesos y las medidas… Creó nuevos impuestos, lanzó monedas nuevas, saneó la hacienda real. Autorizó la creación de nuevas ferias en veinticinco villas y ciudades. Celebró Cortes con gran frecuencia. Impulsó el uso del castellano, creó poesía en gallego. Fue un mecenas cultural, pero también un autor: escribió sobre las más variadas materias, desde el derecho y la historia hasta la astronomía, desde la medicina hasta el ajedrez o los dados…

Fue «un precedente de la modernidad», el rey que forja la España moderna, dice sobre Alfonso X el historiador Julio Valdeón. Y el que contribuye a la forja de la leyenda de Castilla, podría perfectamente añadirse: fue el último responsable de que toda una serie de invenciones y tergiversaciones sobre los orígenes de Castilla y sus mitos fundacionales entraran como hechos ciertos y contrastados en los libros de historia, en algunos casos hasta hoy mismo.

Desde finales del siglo XII y hasta mediados del siglo XIII, como hemos ido viendo a lo largo de este libro, un puñado de historiadores y de poetas se inventan una patria, una nación, que en realidad nunca había sido exactamente así. Crean una serie de mitos sobre los orígenes de Castilla y rodean de tintes legendarios falsos a algunos personajes reales del pasado. Se inventan las figuras de los jueces de Castilla. Presentan al pueblo castellano originario con un grado mayor de singularidad del que probablemente tuvo. Falsean la antigüedad de la independencia castellana, hasta el punto de que, de hacer caso a alguno de ellos, Castilla existiría como entidad política casi al mismo tiempo que la Asturias de don Pelayo. Nos cuentan la guerra que en los siglos X y XI se libraba contra los musulmanes como si fuera únicamente una guerra de religión, una cruzada, pese aque realmente no fue así hasta finales del siglo XII. A Fernán González, un dirigente político y militar que durante varios siglos después de muerto no fue considerado estelar, lo convierten los panegiristas castellanos en el padre de aquella patria soñada, en el líder carismático que sublima el afán de identidad y de libertad de todo un pueblo, y además lo hacen nieto de Nuño Rasura, uno de los inventados jueces de Castilla. Adjudican a Fernán González la creación del gran condado de Castilla, cuando verdaderamente se creó por iniciativa del rey leonés Ramiro II. Cuentan incluso que Fernán González venció en el campo de batalla al temible Almanzor, el principal caudillo militar del islam peninsular en toda la Edad Media, pese a que cuando Almanzor realizó su primera incursión de guerra en tierras castellanas el conde Fernán González llevaba ya nueve años muerto. Y, en fin, convierten al Cid, que en realidad fue un señor de la guerra lleno de claroscuros, en el ejemplo de la nobleza caballeresca, del vasallo leal, del hombre honrado, del buen cristiano, casi un santo. En la sublimación de todas las virtudes castellanas, en el héroe nacional por antonomasia, casi en un dios. En alguien capaz de pedir explicaciones al rey Alfonso sobre la muerte violenta del anterior rey, Sancho, y capaz también de ganar batallas después de muerto. Y en descendiente, por si todo fuera poco, del otro juez mítico, Laín Calvo.

Los creadores de esa Castilla mítica no fueron muchos, aunque de la mayoría de ellos se desconocen sus nombres. El edificio mítico castellano probablemente comenzaron a levantarlo los juglares del siglo XII y lo remataron los anónimos autores de los romances del XIV y el XV. Es muy posible que los primeros bebieran de los anónimos autores de los cantares de gesta, y especialmente del Cantar de Mío Cid. Pero tanto éstos como los posteriores pusieron ya en el edificio muchas piedras de su cosecha, muchos adornos de su invención: los autores, de nombre desconocido, de la Historia Roderici, del Liber Regum, de Linage de Rodrigo o de las Crónicas Navarras; el monje que escribe la Crónica Najerense; los obispos Lucas deTuy con su Chronicon Mundi y, sobre todo, Jiménez de Rada con su De Rebus Hispaniae; Gonzalo de Berceo y sus hagiografías en verso de distintos santos castellanos; el monje que trazó el Poema de Fernán González y el que hizo la Leyenda de Cardeña

¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué en muy pocos años, desde finales del siglo XII y hasta la mitad del XIII, un grupo disperso de autores reescribe la historia de Castilla? En resumen, por dos motivos muy simples: la política y el dinero. Las razones económicas son las que de modo prioritario mueven a quienes escriben en un monasterio. Berceo y el monje de San Pedro de Arlanza que crea el Poema de Fernán González, y el de San Pedro de Cardeña que pergeña la Leyenda de Cardeña para vincular su cenobio a la historia del Cid, tienen algo en común: hacen propaganda de sus respectivos monasterios, que han entrado en decadencia y necesitan nuevos estímulos que atraigan peregrinos y generen dinero. Pero a otro monje, el de la Crónica Najerense, probablemente no lo lleva a las invenciones el mismo motivo económico, sino otro político.

Navarra había desaparecido como reino independiente en 1076, tras el asesinato en el precipicio de Peñalén del rey Sancho Garcés IV. Una parte de la zona occidental se la quedó Alfonso VI de Castilla, y la mayoría del territorio y el propio trono fueron para el rey de Aragón, Sancho Ramírez. Unos años después, en 1134, tras la muerte sin descendencia de Alfonso I el Batallador, Navarra vuelve a ser independiente con un monarca de una nueva dinastía, García Ramírez el Restaurador. Pues bien: este rey era nieto del Cid, su madre era Cristina, una de las dos hijas de Rodrigo Díaz de Vivar. Quizás es ésta la razón por la que unos cuantos escritores navarros y riojanos (los de Crónica Najerense, Linage de Rodrigo, Crónicas Navarras y Liber Regum e incluso la Historia Roderici, que probablemente se escribió en Nájera) son los primeros que hablan de los primitivos jueces de Castilla y de que uno de ellos, Laín Calvo, era antepasado del Cid, y el otro, Nuño Rasura, era abuelo de Fernán González. Los navarros estaban dándole pedigrí y pasado histórico a su nueva dinastía, la del Restaurador, y trataban de exhibir un pasado glorioso lo más antiguo posible. Si la sangre del rey García Ramírez proviene, por vía del Cid, del juez castellano Laín Calvo, Navarra tiene tanta legitimidad histórica como Castilla, que desciende del otro juez, y mucha más que Aragón, que en aquellos tiempos remotos de los jueces castellanos ni siquiera existía. De ese modo, Navarra busca su propia supervivencia política: inventa argumentos para reforzar su independencia y su legitimidad frente a sus dos grandes vecinos peninsulares. Adorna el pasado castellano para, de ese modo, reivindicar su propio presente y asegurar su futuro.

En Castilla, las cosas son muy diferentes. A los creadores castellanos de los mitos les van a venir muy bien los avances en la invención que han promovido los navarros, pero los fines aquí son otros. En el siglo XIII, con la victoria en Las Navas de Tolosa de Alfonso VIII y las conquistas en el sur de Fernando III, Castilla era ya la potencia hegemónica peninsular, incluso una de las potencias europeas, pero su pasado no estaba a la altura de su presente. Los primeros héroes de la luego llamada reconquista eran asturianos, no castellanos. Asturias existía desde tres siglos antes que Castilla. León también había entrado en la historia más de un siglo antes. Hasta el reino original de Pamplona-Navarra podía presumir de un pasado más antiguo. “La consigna es clara: a Castilla, potencia hegemónica peninsular incuestionable, ha de corresponderle también un pasado no menos glorioso”, escribe el historiador F. Javier Peña Pérez, uno de los que más ha estudiado la creación y divulgación de los mitos fundacionales castellanos.

Peña Pérez habla de “la consigna” porque apunta que hubo un plan, que nada fue casual. Que a Fernando III no le habría gustado el Chronicon mundi, la historia escrita en 1236 por el leonés Lucas de Tuy por encargo de Berenguela, la madre del rey; un libro en el que se toma de los autores navarros y riojanos lo de los jueces de Castilla, pero se cuenta como una rebelión tiránica contra un poder legítimo, el de León. Y que, para darle réplica al de Tuy, al Tudense, el rey Fernando decide encargar otra historia donde las cosas se relaten como él las ve y las ha vivido. “Fernando III se pone manos a la obra con esa intención y comienza el proyecto repasando la lista de candidatos a la autoría de la nueva historia de España que él tenía perfectamente diseñada en su mente -escribe Peña Pérez-. “Repara en Rodrigo Jiménez de Rada, flamante arzobispo de Toledo, titulado en Bolonia y en París. Es un hábil diplomático y hombre de consenso, bien relacionado con la Santa Sede y asiduo acompañante de los monarcas castellanos en las campañas militares desde la batalla de Las Navas. Su perfil personal parece adecuado para plasmar en el pergamino las difusas impresiones del monarca”.

Así habría nacido en 1243, como un encargo del rey Fernando III, el De Rebus Hispaniae de Jiménez de Rada. La obra da la vuelta a la versión de los jueces de Lucas de Tuy: la tiranía era la que ejercía León, ante la que los castellanos responden de forma prudente con sus dos jueces. Y va más allá el obispo toledano: además incluye muchos de los otros mitos fundacionales castellanos que se habían ido generando de modo disperso en las décadas anteriores. El último paso lo da el hijo de Fernando III, el rey Alfonso X, al incluir esos materiales averiados, recopilados por Jiménez de Rada, en su Primera Crónica General, también conocida como Estoria de España, de la que se han nutrido docenas de generaciones de historiadores hasta casi hoy mismo. (…)

La nacion inventada. Una historia diferente de Castilla

Arsenio  & Ignacio Escolar

MAS INFORMACION SOBRE LA PELICULA EL VALLE DE LAS ESPADAS

El campo de Alaló

La Paramera

La Paramera

Hemos leido con mucho interes la tesis doctoral titulada "La Paramera de Sigüenza: estudio geomorfológico" publcada en 1995 por Antonio Vázquez Hoehne.

Toda la Tierra de Berlanga, al sur del Duero, se encuentra en esta región geológica. Os dejamos el enlace para los interesados en consultar este estudio:

Texto completo

Aérea de Cabreriza

pinchando AQUI: Dónde Dios ya no habita II, del blog Rutas abandonadas de España

Aérea de Paones

VER: Dónde Dios ya no habita, del blog Rutas abandonadas de España.

Aérea de Ciruela

Aérea de Casillas de Berlanga

La Ermita de San Baudelio de Berlanga, hito artístico más importante de la provincia de Soria, para el que no lo sepa, se encuentra en el termino de Casillas de Berlanga, ayuntamiento de Caltojar.

Aérea de Caltojar

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Aérea de Bordecoréx

Aérea de La Riba

Aérea de Rello

Aérea de Barcones

Aérea de Arenillas

Aérea de Lumías

Aérea de Alaló

Y también unas fotos a pie de campo, de Albert Antón Muñoz, hijo de la emigración pero con vínculos bien cohesionados. El comentario bajo las fotos también es suyo:

Iglesia Parroquial de Alaló (Santos Justo y Pastor). En una de las fachadas figura la fecha de 1700, pero tiene algunos elementos antiguos anteriores, parece que fue reconstruída en esa fecha aprovechando una construcción anterior. Ermita de la Virgen de la Soledad, entrando en el pueblo por la carretera desde Berlanga

La fuente del pueblo (actualmente casi en desuso, sólo llevan a las ovejas)

Aérea de Abanco

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Aérea de Brías

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