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![]() La vida es el arte del encuentro (Vinicius de Moraes) |
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De la parte BerlangaArchivos
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Não me amarra dinheiro não Por el camino de REBOLLO sonó esta canción de Caetano Veloso, recordandonos en la lengua de Pessoa, que hay cosas mas importantes que la renta per cápita. Estuvimos en la Matilla, un lujo para los sentidos en cualquier época del año. Todo un parque natural que en sus reducidas dimensiones guarda un montón de sorpresas. Parece, según cuentan los vecinos y algún documento antiguo, que el bosque se extendía bordeando el Duero, casi hasta Fuentetovar y que en él cazaban los marqueses de Berlanga e incluso los reyes de Castilla. Aquella frondosidad digna de haber dado cobijo al ilustre Cósimo Piovasco di Rondò (El barón rampante) se cambió por la llanura de regadío, fomentada unos siglos después por esa obra de ingeniería infrautilizada que es el "Canal de Almazán", cuyo final de recorrido está también por estos pagos, que fueron el confín nororiental del Alfoz de Berlanga. Esta reliquia de La Matilla guarda el mejor fresno de hoja estrecha de la provincia, una fuente cuyo chorro sale del tronco de un arbol, espinos de más de siete metros que desplegarán los racimos de majuelas en el otoño, zarzamoras, endrinas, bonetes y doncellas, una de las mejores mimbreras de la península, susurro de pájaros y fragancias que despiertan los sentidos. Lástima que nos hayan prohibido hacer fuego en el campo, porque este tambien era el lugar apropiado para echarse al coleto unas chuletas de cordero del país. |