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![]() La vida es el arte del encuentro (Vinicius de Moraes) |
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De la parte BerlangaArchivos
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
"Pocas provincias otorgan a la escuela el respeto que hemos conocido en Soria. El Burgo de Osma solo tiene un monumento público, y este no está dedicado a ningún héroe, mecenas o personaje poderoso, sino a un maestro de escuela." (Dionisio RIDRUEJO. "Castilla la Vieja") Como en la frase atribuida a Bernard Shaw y a Edgard Poe, yo también interrumpí mi educación para asistir a la escuela. Había allí, junto a un puñado de niños de uno y otro sexo, unos licenciados (porque tenían licencia) a los que no llamaré maestros, pues creo honradamente que no lo eran, salvo raras excepciones. Para mi el maestro debe amar a sus discípulos y provocarlos, en el buen sentido, para que sientan curiosidad por las cosas, por aprender. Aquellos licenciados ni nos querían ni nos provocaban, asi que no siento que fueran maestros, ni profesores, palabra esta que debe estar un nivel por debajo, pues en un momento indeterminado todos los maestros pasaron a ser profesores, y entonces me pareció, y me lo sigue pareciendo, que los habían degradado por falta de merecimientos. Todos aquellos licenciados de mi infancia en Berlanga desparecieron sin levantar mucho polvo cuando sus practicas pedagógicas se tornaron políticamente incorrectas. Recuerdo al licenciado García que nos llenaba los brazos de cardenales y que nos ponía en los pupitres de espaldas a su mesa (eso si que era provocar). Algunos de los mas débiles de nuestros condiscípulos todavía arrastran el trauma de aquellos tratos vejatorios. No había semana en que el licenciado Sobrino no hinflase a hostias a algún cuitado que no se hubiera aprendido de memoria el catecismo. Asi se enseñaba la religión entonces. Para qué seguir, ninguno de aquellos licenciados funcionarios del Estado se integró en la vida del pueblo; estaban para hacer el trabajo sucio. Hay una excepción, Don Angel, quien por encima de críticas injustas, fue de lo más digno que pisó por nuestras aulas. Aqui se casó y tuvo hijos, y cuando se jubiló se quedó con nosotros y siempre fue una persona afable y educada que contestaba con un "que hay, majo" y una sonrisa, cuando se le saludaba. Me gustaría conocer la historia de ese maestro del Burgo que tiene un monumento, creo que en los jardines de la antigua Universidad, y que ya tiene mas competencia que en los tiempos de que habla Dionisio Ridruejo , porque, que yo sepa, hay otros dos monumentos, uno a san Pedro de Osma y otro a un torero. Tambien sería bueno saber de la vida de Don Pedro Carpintero, que tiene una calle en Berlanga, al que no se por qué, me imagino en blanco y negro con el traje tipico berlangués y rodeado de una purriela de niños con el pelo rapado, a los que está dando una charla al estilo de aquellas deliciosas "Clases de Juan Arevaco" que escribía Carmelo Romero en la prensa provincial. Lo supongo bueno y honrado, como uno de los artífices de que Soria siempre fuese una de las provincias con menos analfabetismo, mal pagado como hasta tiempos recientes estuvo el oficio de maestro escuela y sin tener que recurrir como los susodichos al chantaje de "las permanencias" impuesto revolucionario por una o dos horas extraordinarias, igual de vacias e inutiles que las ordinarias, para incrementar la renta del licenciado. Afortunadamente uno acaba encontrandose con maestros de verdad que le compensan de aquellos estados carenciales. Se produce entondes el milagro alquímico de las transmisión del conocimiento Se puede ver en Bordecorex, una escuela, tal como la dejaron los últimos niños y el último maestro. Y en Berlanga tenemos tambien el CEINCE (Centro Internacional de la Cultura Escolar), dirigido por el catedrático Agustín Escolano, en cuya casona de la calle Real está la sede del Centro (fotos) y seguramente la mejor colección de España de libros de texto. El conocido como Puente Ullán se llama asi porque estaba junto al despoblado de La Torre de Rollán, cuya memoria se ha perdido totalmente, hasta la corrupción de su nombre; sin embargo, Gonzalo Martinez en "Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura castellana" da su ubicación exacta y cita un elenco parroquial de la diocesis de Sigüenza de 1191 en el que aparece. La siguiente foto es del Puente de hierro sobre el Duero, cerca de La Estación, en la extinta linea Valladolid-Ariza, que estuvo en funcionamiento desde 1895 hasta 1985. Las explicaciones del ministro Enrique Barón Crespo fueron que el Estado no podía seguir perdiendo dinero en las lineas deficitarias. El debate era y sigue siendo si se puede prescindir alegremente de un servicio público que artículaba y comunicaba todas las comarcas del Duero, y que además era la alternativa más razonable al transporte de mercancías, que ahora realizan esas carabanas interminables de gigantescos camiones que destrozan las carreteras. Las estaciones de la línea en la provincia eran: Langa, Velilla, San Esteban, La Rasa, Quintanas, Berlanga, Rebollo, Barca-Ciadueña, Almazán Dehesa, Coscurita (aqui se hacía el transbordo para Madrid enlazando con la linea Soria-Torralba), Morón, Alentisque y Monteagudo de las Vicarías. Las siguientes fotos son de El Pontón, un puente medieval en estado ruinoso que salva un arroyuelo, muy cerca de La Estación. Da cuenta de una población antigua en sus alrededores, aunque las edificaciones cercanas que se ven actualmente crecieron al abrigo de la estación de ferrocarril a principios del siglo XX. No he encontrado ninguna referencia documental. |